Foucault y Lacan

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    04-Jun-2018
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  CCEE N NTTR R OO DDEE II N NVVEESSTTIIGGAACCIIÓÓ N N YY DDOOCCEE N NCCIIAA EE N N HHUUMMAA N NIIDDAADDEESS 
DEL ESTADO DE MORELOS
TESIS
FILOSOFÍA
PRESENTA:
  2
AGRADECIMIENTOS:
Quisiera agradecer de manera especial al Dr. Luis Tamayo, director de
esta tesis, su asesoría. Sus observaciones críticas y sugerencias,
hechas en todo el proceso de la investigación, me permitieron
enriquecer y darle forma al escrito final.
 A las autoridades de la Universidad Pedagógica Nacional por su apoyo
al concederme una descarga académica que me permitió desarrollar
esta investigación.
 A Marcelo Pasternac por permitirme asistir a su taller sobre los
seminarios de Lacan. En este trabajo hay huellas de las reflexiones
desarrolladas en ese espacio. Me siento feliz de manifestarle a él, y a
mis compañeros del taller, que disfruté esos momentos de reflexión
colectiva.
 A Silvia Pasternac por su apoyo en la traducción de las citas en
francés. Las versiones finales de las traducciones del presente escrito
son producto de su trabajo.
 
CAPÍTULO 1. LA OBRA DE MICHEL FOUCAULT, UN LARGO Y
SINUOSO RECORRIDO POR LAS RELACIONES DEL SUJETO Y LA
VERDAD 
1.1 La historia de la locura
1.2 El movimiento de Mayo de 68 y la genealogía de Nietzsche
1.3 Vigilar y castigar : una analítica del poder
1.4 La historia de la sexualidad como analítica del poder: La voluntad
de saber  
1.5 La historia de la sexualidad como historia de las prácticas del
“cuidado de sí”
CAPITULO 2. EL RECORRIDO DE LACAN POR EL OBSCURO OBJETO
DEL DESEO
2.1 El paradigma Simbólico, Imaginario y Real 
2.2 La cuestión del objeto del deseo en los primeros seminarios
2.3 El deseo y su articulación. El caso Hamlet de Shakespeare
2.4 El amor en el seminario de L’ethique de la psychanalyse
2.5 El amor en El Banquete
2.6 La creación del objeto como causante del deseo (objeto a) en el
seminario de L’angoisse
CAPÍTULO 3. CONCLUSIONES
3.1 La filosofía del “cuidado de sí: punto de encuentro de Lacan y
Foucault
BIBLIOGRAFÍA
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INTRODUCCIÓN
 A principios del año 2001 me encontré con una frase escrita por J. Allouch (quien
fue el primer director de l’ecole lacanienne de psychanalyse) donde de manera
provocadora afirmaba: “la posición del psicoanálisis, digo, será foucaultiana o el
psicoanálisis no será más”.1 Dicha frase atrapó de inmediato mi interés. ¿A que se
refería? ¿Qué pretendía decir con ello? El presente estudio reflexiona sobre esa
cuestión y dio pie a una investigación que se desarrolla desde esa fecha en el
posgrado de filosofía del CIDHEM y gracias al apoyo de la Universidad
Pedagógica Nacional.
El tema del presente trabajo es el vínculo existente entre la filosofía y el
psicoanálisis. Específicamente explora la proximidad de las obras de Michel
Foucault y Jacques Lacan. El origen de esta reflexión es el malestar personal que
vivimos en nuestros días en el campo de la amistad, el erotismo y el amor. La
elección que hice de las obras de Foucault y Lacan no es accidental, ambos son
dos de los más importantes pensadores del siglo XX que se propusieron dar
cuenta del malestar en la existencia.
 Algunas de las preguntas que me planteo ¿En qué consiste la proximidad
Foucault-Lacan?, ¿Cuál es el suelo filosófico que la permite?, ¿Qué estrategias
proponen para dar cuenta del malestar en el campo del erotismo? ya han sido
abordadas y contestadas por una gran diversidad de autores. Mencionaré a dos
en especial que son relevantes para el desarrollo de este trabajo: John Rajchman2 
y Jean Allouch.3 Rajchman ha pensado dicha proximidad en relación a la ética. Su
indagación se centró en demostrar que Foucault y Lacan llegaron a pensar el
problema de la ética por la vía de cuestionar la relación del Eros con la verdad:
“Yo sostendré principalmente en estas páginas que la cuestión del eros y de la
verdad provocó, que estos autores se enfrascaran poco a poco en una larga
reflexión sobre la ética.”4 
 
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Si bien estoy de acuerdo con la tesis de Rajchman, me parece que la limitante de
su trabajo es no presentar las categorías y conceptos que Lacan trabajó en detalle
para desembocar en la singularidad de su erótica. El trabajo de Rajchman se limita
a estudiar el seminario de L’etique (1959-1960)  y el de Encore  (1972-1973).
Pienso que el vínculo entre las categorías de la obra de Lacan y su erótica se
encuentra en el seminario de L’angoisse (1962-1963). Este seminario tiene la
peculiaridad de ser el lugar donde Lacan articula sus conceptos previos sobre el
deseo y el amor.
Por su parte, Allouch, aborda la proximidad Foucault-Lacan en el punto de la
erótica. Afirma que ambos autores llegan a crear una erótica como una manera de
resistir a las fuerzas del biopoder, es decir, a los procesos que normalizan a los
sujetos.5 Allouch, a diferencia de Rajchman, es uno de los autores que con mayor
rigor y profundidad ha estudiado la obra de Lacan. En cada uno de sus libros
contextualiza y cita de manera extensa la difícil obra de Lacan. En sus últimos
libros se ha dedicado a explicitar, con mucho detalle y precisión, el recorrido que
llevó a Lacan a establecer lo extraño de su erótica. Pero cuando Allouch escribe
sobre Foucault no encontramos el mismo nivel de rigor que nos ofrece cuando
estudia la obra de Lacan, de tal manera que no encontramos en sus textos en qué
consiste esa “posición foucaultiana”; posición necesaria, afirma Allouch, para
liberar al psicoanálisis de la influencia del biopoder. Allouch se ha dedicado a darle
consistencia a la obra de Lacan pero en lo relativo al diálogo Foucault-Lacan se ha
limitado a señalar una hipótesis de trabajo, dejando a otros la tarea de explorarla.
La hipótesis consiste en afirmar que el diálogo entre las obras de Lacan y Foucault
tendría un efecto inesperado: “[…] pareciera que puestos juntos ambos podrían en
verdad potenciarse mutuamente, produciendo en nuestro nivel un efecto
imprevisto y no contenido potencialmente en uno o en otro. Un efecto …
¿explosivo?”6 
 
  6
establecer su proyecto de una erótica?, ¿Cuál es el suelo filosófico que permite la
proximidad entre ambas eróticas?, ¿en qué consiste esa “posición foucaultiana”
que es necesaria para liberar al psicoanálisis de la influencia del biopoder?
Con este trabajo pretendo contribuir, de manera modesta, al debate establecido en
torno a la relación del psicoanálisis y la filosofía. La tesis que propongo es que la
erótica desarrollada por Lacan y Foucault tiene el mismo suelo filosófico, ya que
ambos autores se alimentaron de la misma tradición. Esta tradición es la de una
filosofía crítica centrada en las relaciones del sujeto con la verdad y que prioriza
las prácticas del “cuidado de sí” por encima de la reflexión sobre las condiciones
para acceder al conocimiento científico, como lo hace la tradición de la filosofía
analítica. Es una tradición basada en las prácticas y las experiencias por las
cuáles “el sujeto efectúa en sí mismo las transformaciones necesarias para tener
acceso a la verdad”.7  La inserción de nuestros autores en dicha tradición es
desigual. Lacan se limitó a utilizarla como herramienta para separar a la clínica
psicoanalítica del ámbito de la normalización. Se apoyó en dicha tradición para
criticar la práctica pastoral de la mayoría de los miembros de la Asociación
Psicoanalítica Internacional (IPA).
Foucault, en cambio, al estar empeñado en una historia de la relación del sujeto
con la verdad, nos permitió captar las líneas de continuidad de dicha tradición
desde la Grecia clásica (siglo IV antes de nuestra era) hasta nuestros días. Su
obra histórica revela que pertenecen a la misma tradición filosófica: a) las
prácticas del “cuidado de sí” de la cultura greco-latina, b) la cuestión filosófica del
presente en Kant, de donde se deriva la necesidad de establecer una actitud
crítica, o ethos, en relación con uno mismo y donde dicha crítica pasa por
“tomarse a sí mismo como objeto de una elaboración compleja y dura”, 8  c) la
genealogía de la moral en Nietzsche, donde se revela la contingencia de los
valores y se concibe al sujeto de manera histórica y crítica, d) los conceptos del
Dasein (“ser ahí”) y la verdad en Heidegger y e) la concepción del erotismo de
 
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relativo al sujeto y su relación con la verdad, por ello se vuelve relevante para la
práctica del psicoanálisis. Dicha obra es una herramienta necesaria para poder
continuar el acto de Lacan en lo relativo a liberar a la práctica psicoanalítica de la
influencia de los procesos normalizadores del sujeto.
La práctica discursiva de estos autores es muy compleja, por tanto nos
enfrentamos a serias dificultades para probar nuestra tesis. Las obras de uno y
otro se pueden caracterizar como lo hizo Allouch al referirse a la producción de
Lacan: “…es un camino abierto, es un movimiento, es un recorrido”.9  Lo más
interesante de sus obras es su constante movimiento. La viveza de su
pensamiento la encontramos en las fisuras, en sus contradicciones, en la manera
en que pensaban contra ellos mismos. Por lo tanto, el modo de probar nuestra
tesis será mostrar los conceptos y categorías especialmente aquellos que
fueron relevantes para la creación de su erótica  en su contexto. Asimismo,
estableceremos puntualmente el momento de su producción y a qué problemas
daba respuesta.
De la extensa obra de Lacan he hecho el siguiente recorte: elegí presentar su
reflexión (de 1953 a 1963) referente al problema del objeto del deseo.
Especialmente me detengo en cuatro seminarios: en tres de ellos Lacan trabaja
una serie de casos (Hamlet, el Amor cortés y El Banquete) para mostrar la función
de un “más allá” del objeto del deseo; por su parte en el cuarto seminario, el de
L’angoisse, Lacan se apoya en el problema de la angustia para articular su
discurso previo sobre el objeto del deseo. En el seminario de L’angoisse, Lacan
crea una de sus producciones más originales: el objeto causante del deseo. Esta
creación sienta las bases para clarificar su idea del psicoanálisis como una
práctica erótica.
Lacan, en los sesentas y setentas, continuó con su labor de caracterizar la
práctica del psicoanálisis. En este período incorporó a su reflexión el uso de
 
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trabajo. Está fuera de mis fuerzas desarrollarla. Sin embargo, creo que el recorte
hecho no desvirtúa la obra de Lacan. En el período que trabajo, de 1953 a 1963,
están ya presentes los elementos que permiten entender la idea del psicoanálisis
como una erótica.
Sobre el seminario de Lacan es necesario puntualizar lo siguiente: era un
dispositivo donde Lacan decía en voz alta lo que pensaba sobre los problemas de
la clínica psicoanalítica, allí ponía en juego una experiencia de la palabra ligada al
publico participante, a sus intervenciones y cuestionamientos. Estas
características del seminario hacen de su enseñanza “un camino abierto, un
recorrido” lleno de fisuras, contradicciones y que se tiene que cuestionar para
ser continuado  más que la obra acabada de un intelectual. Por lo anterior
considero fundamental recurrir al documento fuente, denominado versión JL
(Jacques Lacan, es decir lo que la mecanógrafa escribía en el momento del
Seminario), o a las versiones críticas que respetan la literalidad e historicidad de lo
dicho por Lacan y hacen constar al lector las marcas del transcriptor. En este
trabajo la mayoría de las citas son del documento fuente. Del seminario de La
transferencia  las citas corresponden a la versión crítica realizada por el grupo
Stecriture coordinado por Danielle Arnoux. Del seminario de La Ética  recurrí a la
versión “oficial” traducida al español por Paidós, la cual cotejé con la versión JL.
En tal caso asumo mi responsabilidad como lector e informo la fuente de cada cita.
Por lo que respecta a la obra de Foucault, he elegido el siguiente recorrido:
presentar su primera producción propiamente foucaultiana: La historia de la locura.
Luego expongo las condiciones que permitieron cambiar su obra a una analítica
del poder. A este período corresponden los textos Vigilar y castigar y el primer
volumen de La Historia de la sexualidad: La voluntad de saber.  Después se
explican las condiciones que lo llevaron a cambiar su proyecto original de la
historia de la sexualidad. En esta parte del recorrido se trabajan La Hermenéutica
del sujeto y los volúmenes 2 y 3 de su Historia de la sexualidad. Por último se
 
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ochentas, que son una continuación de su Historia de la sexualidad. En dichos
textos, Foucault se expresa sobre el movimiento homosexual y la cuestión gay de
aquel entonces; allí podemos encontrar su proyecto de la erótica como estrategia
de resistencia para apartarse de la norma.
Lo anterior da la base para la secuencia de nuestros capítulos: el capitulo uno,
dedicado a la obra de Foucault, se compone de seis apartados: en el primero
presento las grandes líneas de reflexión de su primer trabajo: La historia de la
locura. En la exposición señalo que en este texto ya están en acto los grandes
temas de la obra foucaultiana; el segundo está dedicado a desarrollar el contexto
en que se produjo Vigilar y castigar; en el tercero despliego la analítica del poder
presente en Vigilar y castigar; en el cuarto apartado se desarrolla el primer
volumen de La historia de la sexualidad: La voluntad de saber, donde Foucault
establece una analítica del poder para estudiar el dispositivo de la sexualidad; en
el quinto se presenta el cambio de orientación de su proyecto original: se explica
cómo pasa de una analítica del poder a desarrollar una genealogía del sujeto del
deseo; y en el último apartado se analizan una serie de textos dirigidos a la prensa
gay (entrevistas, artículos y ensayos) donde Foucault plantea que los movimientos
culturales de la liberación sexual necesitan más de un “arte de vivir” que de una
ciencia sobre la sexualidad.
El capitulo dos, dedicado a Lacan, tiene también seis apartados: en el primero se
presenta el paradigma Real, Simbólico, Imaginario;  en el segundo se muestra
cómo opera con él en sus primeros seminarios y cómo llega a establecer la idea
de un “más allá” del objeto del deseo; del tercero al quinto apartado se explicita
cómo Lacan pone en juego su paradigma analizando tres casos: el Hamlet  de
Shakespeare, el Amor cortés y El Banquete de Platón; y en el sexto apartado se
desarrolla la reorganización que Lacan hace de sus principales conceptos para
formalizar el objeto que opera en el acto analítico. Al final de este apartado se
desarrolla el análisis que hace Lacan del orgasmo como experiencia subjetiva, el
 
 
Finalmente, en el capitulo tres presento las conclusiones. Allí expongo la
proximidad de la erótica lacaniana y foucaultiana, la tradición filosófica que las
sustenta y la necesidad de esa erótica para enfrentar un problema actual del
psicoanálisis, es decir, la manera de liberarse de la influencia de los procesos
responsables de normalizar a los sujetos.
CCAAPPÍÍTTUULLOO 11  LA OBRA DE MICHEL FOUCAULT: UN LARGO Y SINUOSO
RECORRIDO POR LAS RELACIONES DEL SUJETO CON LA
VERDAD
1.1 La historia de la locura
 Antes de morir, al ser cuestionado sobre sus temas de estudio, Foucault declara
que sus reflexiones siempre han girado en torno a la relación del sujeto con la
verdad:
Siempre he pretendido saber cómo el sujeto humano entraba en los juegos de verdad […] El problema de las relaciones existentes entre el sujeto y los juegos de verdad yo lo había enfocado hasta entonces o bien a partir de prácticas coercitivas tales como la psiquiatría y el sistema penitenciario o bien bajo la forma de juegos teóricos o científicos tales como el análisis de las riquezas, del lenguaje o del ser viviente.
 Ahora bien, en mis cursos en el Colegio de Francia he intentado captar este problema a través de lo que podría llamarse una práctica de sí mismo […]. 10 
 Al darle un orden a posteriori a sus reflexiones, Foucault precisa que usó como
instrumento el problema de las relaciones de poder-saber para analizar “el
problema de las relaciones existentes entre sujeto y juegos de verdad.”11  La
historia de la locura es la primera obra donde realiza un análisis histórico de los
procesos mediante los cuáles los individuos son sujetados a ciertos juegos de
verdad. De este modo, ya desde esta obra, Foucault enfrenta problemas
filosóficos (como el de la división de la razón y la sinrazón o el de la relación del
 
Foucault estaba obsesionado por la locura.12  Después de explorar varios
proyectos se decide, bajo la influencia de Nietzche,13  a realizar un análisis
histórico de las condiciones de posibilidad de los discursos sobre la locura. La
investigación, que abarca del siglo XVI al XIX, tenía como objetivo analizar las
prácticas con las que una cultura reconocía, excluía e internaba a los locos. El
método utilizado, en vez de recurrir a los textos teóricos de la medicina, consistió
en consultar una diversidad de archivos que incluían decretos, normativas,
registros de hospitales o de prisiones y actas de jurisprudencia. Es decir, se
estudiaba todo un saber constituido por una práctica cotidiana y regulada. Así,
Foucault funda una nueva manera de indagar el saber: no se reduce a estudiar los
elementos semánticos del saber de manera aislada, sino que analiza dichos
elementos en el sistema de una regularidad de prácticas institucionales.
Con su proyecto, Foucault inicia el estudio de una historia de los límites, es decir,
de las prácticas por las cuales una cultura rechaza algo que será para ella exterior.
Foucault da cuenta históricamente del poder de exclusión que dividió a la sociedad
en razonables e irrazonables. En esta línea se ubicarán sus posteriores estudios
sobre el sistema penal y la sexualidad.
Foucault ubica en el siglo XVII el momento en que el mundo de la locura se
convierte en el mundo de la exclusión. Antes de este siglo la locura formaba parte
de todas las experiencias claves de la cultura. En el Renacimiento, el loco es una
figura importante pero ambigua: “amenaza y cosa ridícula, vertiginosa sinrazón del
mundo y ridiculez menuda de los hombres.”14 Esta ambigüedad se manifiesta en
una doble experiencia de la locura: la experiencia trágica y la experiencia crítica.15 
En la experiencia trágica la locura está en el centro de las experiencias clave de la
cultura: el amor, la verdad, la muerte y la nada. Por lo mismo, se puede encontrar
su presencia en la literatura, el teatro y la pintura. En la pintura hay una serie de
 
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Durero. En ellas el centro son las imágenes del fin de los tiempos: rostros
aterrados, bestias y monstruos amenazantes. En el teatro de Shakespeare la
locura ocupa el lugar de la verdad y se le relaciona con la muerte y el homicidio.
Por su parte, en el Quijote de Cervantes la locura ocupa un lugar extremo, es un
puente de comunicación con el otro mundo: con la muerte.
 A diferencia de la experiencia trágica que ligaba la locura a las potencias trágicas
del mundo, en la experiencia crítica la locura se encuentra unida a los sueños y
debilidades del hombre. Erasmo, en su Elogio de la locura, aparta la vista de las
fuerzas obscuras de la locura y alaba la experiencia crítica de la misma:
Mientras que Bosco, Brueghel y Durero eran espectadores terriblemente terrestres, implicados en aquella locura que veían manar alrededor de ellos, Erasmo la percibe desde bastante lejos, está fuera de peligro; la observa desde lo alto de su Olimpo, y si canta sus alabanzas es porque puede reír con la risa inextinguible de los dioses.16 
En el Renacimiento ambas experiencias estuvieron entretejidas, había influencias
mutuas, pero paulatinamente se ahondará la diferencia. De un lado quedarán las
imágenes trágicas del Bosco, Durero y Brueghel; del otro, con Erasmo, la locura
es atrapada en el discurso, se le desarma. En los siglos siguientes, afirma
Foucault, la experiencia trágica entrará en las sombras y solo ocasionalmente hará
su…