Sartre y Levi Strauss

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Artiuculo cientifico escrito por Sartre y Levi Straus. Notas sobre una polémica sobre el eclesiastés moderno. Epistemología, ciencias humanas y filosofía

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  • JEAN PAUL SARTRE Y CLAUDELVI-STRAUSS: notas sobre una polmica

    en torno al eclesiasts modermo.Epistemologa, ciencias humanas y filosofia1

    Jean Paul Sartre y Claude Lvi-Strauss: notes about

    a controversy around the modern echlesiastes.Epistemology, human sciences and philosophy

    Diego A. Mauro

    Prof. y Lic. en Historia. Centro Interdisciplinario de Estudios Sociales (CIESO), UniversidadNacional de Rosario. Becario Doctoral del CONICET. Rosario. Argentina, e-mail:[email protected]

    Resumen

    El presente trabajo realiza una lectura en clave epistemolgica de la polmicaanimada en la dcada de 1960 entre Jean Paul Sartre y Claude Lvi-Strauss.Se presentan, a grandes rasgos, la arquitectura del proyecto sartreano entorno a la preeminencia de la razn dialctica y la crtica de Lvi-Strausscentrada en las debilidades del dualismo razn analtica/razn histrica.Por ltimo, el debate se inscribe en el marco de la problemtica relacinentre ciencias humanas y filosofa.

    Palabras-clave: Estructuralismo; Razn dialctica; Razn analtica;Epistemologa.

    1 El presente artculo es una versin reformulada del trabajo de promocin presentado alDoctorado en Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario, en el marco delseminario de posgrado dictado por el prof. Jos Sazbn durante 2005 en la Facultad deHumanidades y Artes, Rosario, Argentina.

    Rev. Filos., Aurora, Curitiba, v. 20, n. 26, p. 129-150, jan./jun. 2008

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    Abstract

    This article carries out an interpretation in epistemological key aboutthe controversy in the 1960 decade between Jean Paul Sartre and ClaudeLvi-Strauss. The arquitecture of the Sartrean project around the pre-eminence of the dialectical reason and the critic carried out by Lvi-Strauss, focused in the weaknesses of the dualism analitical reason/historical reason, are presented. At last, the debate is located in the contextof the problematical relation between human sciences and philosophy.

    Keywords: Estructuralism; Dialectical reason; Analitical reason;Epistemology.

    Nada es vanidad; hacia la ciencia y adelante! exclama elEclesiasts moderno, es decir, todo el mundo. Y no obstante los cadveres delos malvados y de los haraganes se tumban sobre el corazn de los otrosAh! Deprisa, un poco ms deprisa: all abajo, detrs de la noche, esasrecompensas futuras, eternas escaparemos de ellas?

    Arthur Rimbaud El relmpago2

    A partir de una recuperacin del clebre enfrentamiento entre JeanPaul Sastre y Claude Lvi-Strauss, el presente artculo intenta recorrer algunasde las aristas de la epistemolgicamente difcil e inestable relacin entre cienciassociales y filosofa.

    Transcurridas cuatro dcadas, buena parte de aquel debate se presentaen los currculos acadmicos como caduco, perimido o superado. Sin embargo, apoco de transitarlo se hace evidente que dichos juicios son slo parcialmenteacertados. Detrs de la vertiginosa multiplicacin de perspectivas, enfoques yterminologas tanto provenientes de la filosofa como de los magmticos territoriosde las ciencias sociales, es preciso reconocer que muchas de las cuestiones que eldebate exhibi crudamente entonces, se encuentran plenamente vigentes y, dehecho, atraviesan los cimientos de las epistemologas contemporneas.

    2 RIMBAUD, Arthur. El relmpago en Una temporada en el infierno. Libertador: BuenosAires, 1998.

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    Este trabajo constituye, modestamente, un intento por recuperar,precisamente, la arista epistemolgica de aquella polmica, cuyos ejes deinterrogacin se consideran absolutamente actuales.

    En las pginas siguientes se intentar recorrer sucesivamente, enuna perspectiva panormica, el accidentado proyecto sartreano de La Crtica dela Razn Dialctica para, paso siguiente, desarrollar la crtica levistraussiana delos captulos finales de El Pensamiento Salvaje. La recuperacin de este singularcombate, ledo en un registro de base, servir de punto de partida para una reflexinms general sobre las relaciones epistemolgicas que, en la coyuntura del debate,entablaron las ciencias sociales y la filosofa. Se preserva al lector la tarea dejuzgar, desde su propia perspectiva, la relevancia de los planteos.

    La propuesta sartreana

    La Crtica de la Razn de la Dialctica (CRD), publicada en 1960,es una obra cuanto menos intimidante. Su complejidad, as como la magnituddel proyecto que se propona enfrentar, han dejado como testimonio una sintaxisdesesperada resultado del intento de totalizacin de dos tradiciones depensamiento. En El Ser y la Nada, dos dcadas antes, Sastre haba pensando alhombre como un ser facultado para superar la materialidad en la forma de unalibertad trascendente (el pasaje del en-s al para-s). Sin embargo esta perspectivano permita comprender como tal movimiento poda realizarse en una existenciaconcreta. La CRD vino, en cierto modo, a intentar saldar dicho dficit.

    Despus de El Ser y la Nada, Sartre comenz a preguntarse a laluz de nuevos interrogantes, como conducir un pensamiento nacido de lafenomenologa, fundado en la libertad y en el sujeto, ms all de las descripcionesexistenciales para integrar la totalidad de las relaciones del mundo y de la historia.Sartre crey encontrar en el marxismo la va para una respuesta al problema.Sus intentos en esta direccin llenan los voluminosos tomos de la CRD.

    En Cuestiones de Mtodo (CM), obra de circunstancia3 previa ala CRD, Sartre sealaba que el marxismo degenerara en una antropologainhumana si no reintegraba al hombre como fundamento suyo y agregaba

    3 Naci de la convocatoria de una revista polaca, en el invierno de 1957, para que Sartre escribieracon el tema Situacin del existencialismo en 1957". El artculo fue despus reproducido enLos Tiempos Modernos con ciertas modificaciones. Lo que empez llamndose Existencialismoy marxismo, termin convirtindose finalmente en Cuestiones de Mtodo.

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    que dicha comprensin, no era otra que la existencia, que se mostraba a suvez por el movimiento histrico del marxismo (SARTRE, 1995, p.139). Era,segn Sartre, la filosofa insuperable, pero se haba detenido (fosilizado,dogmatizado, vulgarizado, etc.) y era necesario ponerla nuevamente enmarcha dotndola de una categora de verdad y del soporte existencial, de modotal de establecer las mediaciones necesarias para una comprensin menosexterna del hombre. Porque, aclaraba, la verdadera funcin de las ` ideologasde la existencia no es describir una abstracta `realidad humana` que nunca haexistido, sino recordar sin cesar a la antropologa la dimensin existencial delos procesos estudiados (SARTRE, 1995, p. 136).

    Segn Sartre la ideologa existencialista no slo preexista al saberque vendra a reemplazarla sino que, en un mismo movimiento, lo convocaba.En otras palabras su presencia produca el espacio vaco de un saber que anno se haba consumado y que se presentaba como la va de reconstruccin delmarxismo detenido. La ideologa de la existencia hereda del marxismo, quela ha resucitado, dos exigencias que en l se originan por medio delhegelianismo: si algo as como una Verdad debe poder existir en laantropologa, tendr que llegar a ser, tendr que hacer su totalizacin(SARTRE, 1995, p. 10). Partiendo de esta afirmacin axiomtica, Sartreconclua que si la relacin entre la totalizacin histrica y la Verdadtotalizadora deba existir, siendo esta un doble movimiento del conocimientoy del ser, era justo llamar a este movimiento Razn. El fin de mi investigacinser, pues, establecer si la Razn positiva de las Ciencias naturales es tambinla que encontramos con el desarrollo de la antropologa, o si el conocimientoy la comprensin del hombre por el hombre implica no slo unos mtodosespecficos, sino tambin una nueva razn (SARTRE, 1995, p. 11), enresumidas cuentas, una razn dialctica.

    Esta ltima cita de CM sealaba el camino que en breve seguiraSartre en la CRD y que se recupera aqu atendiendo a los fundamentos y a lasderivaciones epistemolgicas cuestionadas firmemente desde la antropologapor Claude Lvi-Strauss.

    La CRD rechazaba la desviacin naturalista del marxismo deEngels que conduca a la univocidad de un monismo simplista y propona lapraxis humana como experiencia apodctica en el mundo concreto de la historia.

    [] Engels le reprocha a Hegel el que imponga a la materia leyes depensamiento. Pero es precisamente lo que l hace, ya que obliga a lasciencias a verificar una razn dialctica; al transportarla al mundonatural, al grabarla en l por la fuerza, Engels le priva de racionalidad,

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    ya no se trata de una dialctica que hace el hombre al hacerse y queadems le hace, sino una ley contingente de la que slo se puede decir: esas y no de otra manera. (SARTRE, 1995, p. 164).

    La praxis, dotada de libertad, totalizadora de la experiencia,permita dar comienzo a la lucha contra el materialismo exterior quedesintegraba al hombre en la naturaleza. La CRD intentaba, de este modo,establecer las razones de posibilidad de la razn dialctica no comointeligibilidad de la historia, ni como ley de desarrollo sino como totalizacinen acto expresada en la praxis.

    Sartre se propona as demostrar que la dialctica era tanto elproducto de la praxis humana (accin-praxis) como de la antidialctica sufrida.Esta perspectiva ubicaba a las ciencias humanas en el lugar de disciplinasauxiliares y las procesaba en un proyecto en el que, tal como lo dira el propioSartre no podan encontrar an su lugar. Un proyecto que se mova,definitivamente, en un registro que relegaba a un plano secundario la dimensinde operatividad que las ciencias humanas reclamaban por entonces como laprincipal va de superacin de la perspectiva precientfica de la filosofa.

    La demostracin sartreana se basaba en una forma elemental dedualismo entre razn analtica y razn dialctica. La razn analtica operaba enla naturaleza. Segmentaba, recortaba, divida, particionaba y, en consecuencia,slo poda aplicarse a lo esttico e inerte. Por el contrario la razn dialctica erala que operaba en las ciencias humanas aprehendiendo el movimiento, ladinmica por la cual las totalidades negaban la materialidad de las condicionesde existencia (negatividad). El trmino dialctica sealaba, precisamente,esta impronta de negatividad que constitua el motor de la historia, lo que enterminologa de la CRD se denomina rareza.

    As la Razn analtica, como esquema universal y puro de las leyesnaturales, slo es el resultado de una transformacin sinttica o, si seprefiere, slo un determinado momento prctico de la Razn dialctica:sta, como los animales-herramientas, utiliza sus poderes orgnicos paraen algunos sectores hacerse residuo casi inorgnico que descifra loinerte a travs de su propia inercia; el pensamiento cientfico es sintticoen cuanto a su movimiento interior (invencin de experiencias y dehiptesis) y analtico (si se trata de las ciencias de la Naturaleza en suestado presente) [] Ms lejos veremos si tiene xito nuestraexperiencia- que la Razn dialctica sostiene, dirige y vuelve a inventarsin cesar a la Razn positivista como su relacin de exterioridad con laexterioridad natural. (SARTRE, 1995, p. 190).

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    Se trata de una reelaboracin de la clsica distincin entre cienciasdel espritu y ciencias de la naturaleza propuesta por Dilthey o en la versin deWindelband entre ciencias nomotticas y ciencias idiogrficas, cuyo correlatometodolgico condensaba Droysen en la clsica oposicin Erklren-Verstehen.

    Si bien la potencia totalizadora de la razn dialctica era de unacalidad diferente como se ver, lo importante aqu era el rechazo sartreanode la razn analtica (en una lnea cercana a Heidegger) y su ubicacin dellado del acontecimiento, intentando mostrar como podan ser modificadaslas estructuras lgicas.

    De acuerdo con la CRD la relacin entre praxis y materialidad erael principio de una totalizacin que se manifestaba dialcticamente en la formade la negacin del ser a manos de la praxis que lograba superarse creando nuevastotalidades. As, la dialctica no slo era el proceso de totalizacin sino, almismo tiempo, el medio para inteligibilizar el proceso mismo.

    La totalizacin parta siempre de prcticas individuales y al mismotiempo cada praxis enfrentaba la multiplicidad de totalizaciones; concedida estaposicin, la CRD proceda a desarrollar el anlisis de las estructuras de estosconjuntos complejos y a describir sus modos de formacin y organizacin.Para, paso siguiente, describir el pasaje de la praxis individual a la praxis proceso(conjunto social) estableciendo un monismo dialctico fundado en el carcterinsuperable de la rareza.

    La CRD trataba de aprehender as el concepto analtico deestructura, vedette de las ciencias humanas en consolidacin y expansinentonces, dentro de la dinmica totalizadora de la dialctica como el reverso deuna relacin activa del agente histrico con su grupo. Lo que intentaba demostrarSastre, detrs de la unidad de los esquemas matemticos de superficie, era launidad prctica que los produca y los sostena en su existencia. En otras palabrasse trataba de mostrar que la praxis defina al hombre como accin en el mediode la materia, proponiendo un materialismo que tendra en cuenta elenfrentamiento con el mundo y el otro (rareza).

    La rareza era segn Sartre ontolgica. A travs de ella intentabaaprehender una suerte de negacin absoluta y universal en tanto el hombre, talcomo se desarrollaba en la CRD, era el producto de la rareza que introduca lalibertad de la praxis en la frontera ontolgica de la materia (muerte,enfermedad, sistema econmico). Constitua con ella una matriz singular quele permita domesticar el desequilibrio entre el hombre y su entorno.

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    De una manera abstracta, se puede tener a la rareza por una relacin delindividuo con lo circundante. Prctica e histricamente es decir, en tantoque estamos situados-, lo circundante es un campo prctico ya constituido,que remite a cada uno a estructuras colectivas [], la ms fundamentalde las cuales es precisamente la rareza como unidad negativa de lamultiplicidad de los hombres. (SARTRE, 1995, p. 260).

    La propuesta sartreana, apenas esbozada en estas pocas lneas (quereproducen muy mal las idas y venidas, los giros y los desbarrancos de laargumentacin), permiten ver sin embargo, con cierta claridad, como Sartrelograba as (ms all de las dificultades y resistencias lgicas que vanemergiendo) integrar los proyectos, en su mirada epistemolgicamente parciales,de las diferentes ciencias en la consumacin de una antropologa racional ytotalizadora, cuya piedra angular era la razn dialctica. Estas observacionesayudan a problematizar las miradas que, un tanto esquemticamente, han vistoen el enfrentamiento Sartre-Lvi-Strauss, una lucha entre una supuestaracionalidad filosfica y otra cientfica. El enfrentamiento como se insinaen la CRD, atraves transversalmente la cuestin y no respondi, de maneradirecta, a un alineamiento entre filsofos y cientficos sociales.

    Por otra parte si bien Sastre ha subrayado firmemente la diferenciade objeto entre las ciencias y la antropologa, ha sido menos tajante en lo que serefiere a cuestiones de mtodo. La CRD intentaba traducir una lgica concretade accin dentro de los cnones formales de un pensamiento demostrativo sinemplear los complejos procesos de verificacin, administracin y produccinde pruebas de las metodologas cientficas. Sin embargo, inevitablemente elvaco de saber que la ideologa existencialista produca y accionaba en eledificio de la CRD, actuaba peligrosamente avanzando sobre el horizonte delas ciencias sociales, no slo determinando sus potenciales recorridos sinotambin exigindolos. Esta impronta totalizadora de la razn dialctica, sepresentaba como totalitaria para las ciencias sociales que difcilmente podaninsertarse en un torbellino que se propona instalar deberes y obligaciones sinespacios de interaccin y discusin plurales. Esta era una posibilidad que noadmita el dualismo sarteano.

    Indirectamente, la eleccin del aparato conceptual de la CRD,hbrido entre hegelianismo, marxismo y existencialismo, alejado de la economaexplicativa de las ciencias sociales, contribua a reforzar las dificultades desntesis de la razn dialctica y fijaba al mismo tiempo una posicin al

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    respecto. El esfuerza sartreano fue, de todos modos, enorme. La transformacinde un pensamiento que se volva contra s mismo e intentaba trasmutar unafilosofa del sujeto en una antropologa de la praxis implicaba un trabajo dereelaboracin gigantesco. Nociones como las de sujeto, proyecto, comprensin,situacin, temporalidad, historicidad e incluso en cierto sentido facticidad seconservan y modifican a la vez. En un intento romntico por salvar lo que en elgiro epistmico propuesto debera, tal vez, haber sido abandonado. Sastre hizotodo lo posible por dar a estas nociones pensadas en un contexto subjetivista,una dimensin objetiva, colectiva e histrica.

    El proyecto sartreano se debati en una serie de contradiccionesinternas que lo dejaron finalmente inconcluso porque la totalizacin individualno era, ms all de las potentes mediaciones ensayadas, la totalizacin en la historia.Siguiendo el desenvolvimiento de la CRD se descubren las crecientes dificultadesque implicaba cada pasaje de un momento dialctico a otro. La dialctica de lapraxis individual lograba desembocar en el grupo pero a partir de all ya no sealcanzaban las instancias mayores como la de los colectivos y las organizacionessin que la capacidad totalizante se sacrificara frente a la inercia social. Estosproblemas a la vez que ponan en evidencia la honestidad del esfuerzo sartreanoexhiban crudamente sus lmites. Mientras la investigacin filosfica de Sartre seestancaba en un punto muerto y el segundo tomo de la CRD recin sera publicadopstumamente, las ciencias humanas se consolidan y expandan tras la adopcinde una perspectiva que encontraba el motor de su desarrollo, en la aceptacin deldescentramiento en relacin con el sujeto y que, claramente, rechazaba laaxiomtica posible de la epistemologa insinuada en la CRD.

    Algunos tpicos de la polmica

    Las crticas levistraussianas

    Lvi-Strauss haba emprendido en El Pensamiento Salvaje (PS),aparecido apenas unos aos despus del primer tomo de la CRD una verdaderacrtica de la razn histrica y haba establecido su uso legtimo en las fronterasdel pensamiento clasificatorio. El choque con Sartre y con una tradicinfilosfica centrada en la conciencia histrica fue desde entonces un hecho sinretorno. El captulo IX de PS titulado Historia y dialctica estaba precisamentedestinado a refutar la posicin sartreana.

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    Lvi-Strauss conceda a Sastre que haba sabido comprender queel problema de la razn histrica se situaba en la relacin entre las estructuraslgicas que determinaban la existencia de los hombres y los acontecimientosque sucedan por fuera de las estructuras; sin embargo cuestionaba la toma deposicin sartreana por el acontecimiento. Lvi-Strauss sealaba la evidentecontradiccin instalada en el seno del dualismo entre razn analtica y razndialctica surgido de la aplicacin inevitable de la lgica clasificatoria en elncleo mismo del desarrollo argumentativo de la CRD. Se trataba ms bien,como entenda la cuestin Lvi-Strauss, de una razn analtica que desarrollabasu propia crtica refirindose a una razn dialctica que la conduca a sus lmites.

    Cuando se lee la Crtica, es difcil no sentir que el autor vacila entre dosconcepciones de la razn dialctica. Unas ocasiones, opone razn analticay razn dialctica como si opusiera al error y a la verdad [] otras veces,las dos razones parecen ser complementarias: caminos diferentes queconducen a las mismas verdades. Aparte de que la primera concepcindesacredita al saber cientfico [] esconde tambin una curiosa paradoja;pues la obra titulada Crtica de la Razn Dialctica es resultado delejercicio que el autor hace de su propia razn analtica: define, distingue,clasifica y opone. (LVI-STRAUSS, 1993).

    Tal observacin cuestionaba los cimientos del edificio filsficosartreano y supona adems el desmoronamiento del criterio analtico deseparacin de las sociedades salvajes, que Sartre vea en los dominios de larazn analtica en oposicin a aquellas dotadas de la capacidad de penetrar elmovimiento dialctico de la historia. Lvi-Strauss por su parte vea en la razndialctica los esfuerzos llevados a cabo por la razn analtica (torsiones, girosy saltos) en su intento por aprehender la sociedad. Es por ello que segn superspectiva la distincin entre ambas razones no poda ser fundada seriamente.Adems, vea detrs de la nocin de conciencia histrica un esquema abstractode los hombres, cuya paradoja era la de un sistema que invocaba una supuestahistoricidad como totalizacin ahistrica.

    En una mirada panormica, la crtica levistraussiana concentrabasus energas problematizadoras y crticas sobre tres cuestiones angulares de laCRD: a saber, el legado humanista, la relacin de continuidad en el estudio de losfenmenos y la relacin entre la historia, el tiempo y la totalizacin de la conciencia.

    Golpeado uno de los centros de base de la CRD, la separacinentre razn analtica y razn dialctica, Lvi-Strauss apunta su crtica

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    inmediatamente al soporte humanista que le llegaba a la CRD del famoso escritode 1945 de Sartre El existencialismo es un humanismo. La posicin sartreanacuestionaba la falta de compromiso de la mirada cientfica que al no reconocerla libertad del hombre, reproduca la figura del esteta, ubicado al costado delcamino y descomprometido. Lvi-Strauss reivindica polmicamente la analogacrtica sartreana, invirtiendo su connotacin, afirmando: Aceptamos elcalificativo de estetas, por cuanto creemos que el fin ltimo de las cienciashumanas no es constituir al hombre, sino disolverlo (LVI-SATRAUSS, 1993).

    El mtodo estructural en antropologa rechazaba axiomticamentelas zonas sartreanas de libertad porque daba cuenta de determinantesestructurales tras los cuales se alineaban los individuos. El borramiento de lasubjetividad que tal distancia epistmica traa consigo posibilitaba reconstruirel plano organizacional de las estructuras. En este sentido se ve como claramentela antropologa estructural no poda ser humanista en sentido sartreano.

    Basta con reconocer que la historia es un mtodo al cual no corresponde unobjeto distinto y, por consiguiente, con recusar la equivalencia entre la nocinde historia y la de humanidad, que se nos pretende imponer con el fininconfesado de hacer, de la historicidad, el ltimo refugio de un humanismotrascendental: como si, a condicin tan slo de renunciar a yoes demasiadodesprovistos de consistencia, los hombres pudiesen recuperar, en el planodel nosotros, la ilusin de la libertad. (LVI-STRAUSS, 1993).

    Este punto de vista era la condicin de la recomposicin del hombredisuelto, en otro nivel: el de la riqueza emprica de las formas de humanidadsurgidas de la investigacin cientfica, y obturadas en la CRSD por lafocalizacin en torno a la conciencia histrica. Lvi-Strauss entenda as encontra de Sartre, que la razn analtica no recortaba y particionaba lo real sinoque lo aprehenda como conjunto de totalidades (estructuras). En este sentido,el estructuralismo, como programa cientfico cumpla mejor segn Lvi-Strauss,el proyecto del humanismo buscando las regularidades entre los hombres en unnivel epistemolgicamente superior al de la conciencia: en el de la diversidadde los comportamientos externos. La humanidad de este humanismo era unahumanidad enunciable slo al final, como sntesis parcial de lasreconstrucciones posibles de los procesos cientficos de investigacin y no elresultado de la especulacin apriorstica de la filosofa sartreana.

    En otras palabras lo que cuestionaba severamente Lvi-Strauss aSartre era el hecho de que intentara otorgar a la dimensin temporal un prestigioparticular como si la diacrona fundase un tipo de inteligibilidad, no slo

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    superior al que aportaba la sincrona, sino sobre todo de orden msespecficamente humano (LVI-STRAUSS, 1993).

    Respecto de la cuestin de la continuidad y discontinuidad en elestudio de los fenmenos, las diferencias tambin eran radicales. En la CRDSartre parta de la conciencia individual e intentaba integrar en ella el todo de lavida social que se presentaba segn la forma del obstculo (en la terminologade la CRD lo prctico-inerte). En esta direccin la comprensin de los fenmenosse daba dentro del postulado de la continuidad de la conciencia a todo lo que eraperceptible. Las discontinuidades eran as vistas como obstculos que deban sersuperados para restaurar la continuidad original. Siguiendo esta lgica, Sartrereflexionaba que a travs de la seriacin los individuos separados y alienadospodan formar una totalidad libre al juntarse con otros. Lvi-Strauss sealaba queesto supona encerrar la conciencia en su propia sociedad volviendo imposible lapercepcin de las discontinuidades entre sociedades, porque la conciencia estabaautoseducida por los acontecimientos que movilizaban la sociedad en la que seencontraba anclada, es decir, por esos acontecimientos histricamenteconcebidos como fundadores (el ejemplo utilizado era, en clara disputa conSartre, el de la Revolucin Francesa). Se pona en evidencia as, que la continuidadentre acontecimientos era una funcin de las preocupaciones contingentes de cadasociedad, que obturaba de esa manera la radical discontinuidad entre losacontecimientos. Segn Lvi-Strauss era el historiador quien construa lahistoricidad y produca la historia a partir de sus elecciones.

    Hay mucho que decir acerca de esta, pretendida continuidad totalizadoradel yo en la que nosotros vemos una ilusin mantenida por las exigenciasde la vida social [] Por consiguiente el hecho histrico no es ms dadoque los otros; es el historiador, o el agente del devenir histrico, el quelo constituye por abstraccin y como si estuviese amenazado de unaregresin al infinito. (LVI-STRAUSS, 1993).

    La crtica levistraussiana desnudaba crudamente el lazo que lafilosofa de la conciencia haba establecido entre la conciencia y la historiahumana, para proponer el estudio del hombre en otro terreno: el de laantropologa estructural. Se ve as como se proyectaba a partir de la axiomticaepistemolgica del estructuralismo, una alianza entre ciencias humanas yciencias naturales, de la cual la filosofa sartreana era excluida.

    Por ltimo el problema de la historia y la temporalidad remita ala estrategia con que Lvi-Strauss se propona, afirmando su rechazo de ladimensin de la conciencia histrica, plantear su perspectiva acerca de la

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    articulacin entre tiempo y estructura. El tiempo, sealaba, no llegaba del exteriora la estructura sino que, ms bien, se trataba de la modalidad de funcionamientode la misma; modalidad que poda ser formalizada fuera del tiempo. En estadireccin conclua que si el tiempo era interior a la estructura, el acontecimientose presentaba como exterior a la misma, como lmite a la lgica clasificatoria.

    En esta mirada se ve como la historia no es un transcurrir sinointerpretacin del sentido del acontecimiento en relacin a las estructuras quelo preexisten y que deben integrarlo. As, retomando el cuestionamiento a lamirada sartreana entenda que todas las sociedades estaban en la historia, sloque utilizaban diferentes sistemas de clasificacin para los acontecimientos.Recorra as, a modo de ejemplificacin, tres modelos de estructuracin delacontecimiento: el del progreso (centrado en la figura de Augusto Comte), eldel sacrifico (en la de Robertson Smith) y el del archivo.

    Como se ha visto, Lvi-Strauss no comenzaba por una sntesissubjetiva para, en un segundo momento, avanzar hacia una objetiva; partade un conocimiento objetivo del mundo del cual el sujeto era un efecto.Concretaba en otras palabras, el pasaje de una filosofa de la historia a unafilosofa de la naturaleza. Cuestionaba radicalmente el modelo del progresocomteano porque entenda que la humanidad no pasaba de la magia a la cienciao del fetichismo al positivismo; sino que, por el contrario, dispona de diversasmodalidades de actividad intelectual que eran tanto una como otra, coherentesdesde un punto de vista lgico. La filosofa positiva proporcionaba, desde superspectiva, un modelo de integracin de los acontecimientos de acuerdo a unalgica del desarrollo creciente de la ciencia.

    Lo mismo afirmaba en relacin al modelo del sacrificio queretomaba de la obra clsica de Robertson Smith La religin de los Semitas. Enella el autor planteaba una analoga entre la idea judeo-cristiana segn la cualDios se sacrificaba por los hombres y el principio del totemismo (por el cual noera posible comer el animal totmico sino en banquetes excepcionales). Smithexplicaba lo sagrado por una solidaridad entre los hombres y su dios, que eravivida a travs de su asesinato y posterior ingesta ritualizada. El modelo proponaun origen absoluto que luego era sujeto a un proceso de descomposicin parcial.Lvi-Strauss conclua entonces que el totemismo y el sacrificio no constituanuna unidad original sino dos modalidades del pensamiento salvaje. El enfoquelevistraussiano vea en el totemismo una homologa entre series naturales yculturales, con la capacidad de establecer una discontinuidad entre seresaparentemente continuos; el sacrifico, en sentido contrario, estableca unacontinuidad entre seres o dimensiones que al comienzo se presentaban como

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    discontinuos (lo humano y lo divino, la particular y lo universal). El encuentroentre el totemismo y el sacrificio presente en algunas sociedades, constitua unhecho accidental que, segn Levi-Strauss, evidenciaba la exploracin delpensamiento salvaje en sus dos ejes (naturaleza/cultura totemismo, y universal/particular sacrificio).

    En resumidas cuentas lo que Lvi-Strauss intentaba mostrar eraque la construccin terica de Robertson Smith presentaba un modelo posiblede integracin del acontecimiento en la estructura del pensamiento salvaje. Conestos ejemplos, el autor de Las estructuras elementales del parentesco proponauna crtica de la razn histrica, que evidenciaba las condiciones de posibilidadde recuperacin del tiempo a la vez en que indirectamente desmontaba elproyecto de la totalizacin de la razn dialctica sartreana.

    Por ltimo Lvi-Strauss describa el modelo del archivo como larazn de posibilidad de los modelos comteano y smithiano centrados en laproduccin de un sentido de la historia a partir de un origen. El origen eraentendido como el producto del encuentro entre la estructura de la lgicaclasificatoria y los problemas reales que constituan su lmite. El pensamientose presenta, de este modo, movilizndose para saturar el horizonte de problemasprcticos que el acontecimiento presenta a la estructura. El modelo del archivopermite al pensamiento clasificatorio la expansin de todas sus posibilidadesall donde el origen las limitaba.

    El archivo es, segn Levi-Strauss, un dispositivo de conservacinde la memoria que posibilita ilimitadas construcciones de relaciones entredatos. Es, en este sentido, una forma de integrar el acontecimiento, sea cualfuere, en la estructura de clasificacin, ya que los archivos pueden serconsultados e indagados en funcin de las problemticas que el historiadorescoja. El modelo del archivo serva a Lvi-Strauss para instalar la historia enla estructura. De este modo poda afirmar que la lgica clasificatoria no seopona a la historia, si por esta entendemos la interpretacin del sentido delos acontecimientos. Se situara as en los lmites de la razn analticaintentando hacer de lo contingente, algo necesario.

    El punto de llegada de la argumentacin era que los sistemasclasificatorios permitan integrar la historia conclusin que, volviendo alenfrentamiento con Sartre, dejaba a este ltimo situado sobre elacontecimiento, como un efecto de repeticin de un origen (en el ejemploutilizado, la Revolucin Francesa) a cuya deconstruccin Lvi-Straussarremeti breve pero eficazmente. Luego de estos desarrollos desmontaba(ms all de los propios problemas del argumento) la mirada sartreana de la

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    historia, proponiendo la dicotoma entre sociedades fras (aquellas quesaturaran los acontecimientos en las estructuras preexistentes) y sociedadescalientes (aquellas que haran de los acontecimientos ocasiones derelanzamiento del movimiento en la forma de una conciencia histrica).

    Lo propio del pensamiento salvaje era precisamente ser intemporal.Quiere captar el mundo, a la vez, como totalidad sincrnica y diacrnica, y elconocimiento que toma se parece al que ofrecen, de una habitacin, espejosfijados a muros opuestos y que se reflejan el uno al otro (as como los objetoscolocados en el espacio que los separa), pero sin ser rigurosamente paralelos.Una multitud de imgenes se forman simultneamente ninguna de las cuales esexactamente igual a las otras; y ninguna de las cuales, por consiguiente, nosaporta ms que un parcial de la decoracin y del mobiliario, pero cuyo conjuntose caracteriza por propiedades variables que expresan una verdad (LVI-STRAUSS,1993). Tal como ilustra la cita, Lvi-Strauss no discuta el hechode que la razn se transformara en el campo prctico. Lo que pretenda dejar enclaro era que, para que dicha transformacin pudiera consumarse, es decir paraque la praxis pudiera ser vivida como pensamiento, era lgicamente necesarioque el pensamiento en sus condiciones iniciales estuviera dado. En resumidascuentas lo que, en otras palabras afirmaba, era que los conceptos sumergidos enimgenes que Sartre vea como un momento de la dialctica constituyente, andentro de una lgica circular, no le permitan comprender, desde su perspectiva,que toda razn constituyente supone una razn constituida.

    El sistema entero del conocimiento humano cobra, as, el carcter de unsistema cerrado. Por tanto, es seguir siendo fiel a la inspiracin delpensamiento salvaje el reconocer que el espritu cientfico en su formams moderna, habr contribuido, en virtud de un encuentro que slo lsupo prever, a legitimar sus principios y a restablecer sus derechos. (LVI-STRAUSS, 1993).

    La respuesta sartreana

    Se ha sealado que Sartre abandon el campo de batalla antes de lasprimeras escaramuzas con Lvi-Strauss, y que de hecho no contest la provocacinlevistraussina. Sin embargo, tal afirmacin merece ser matizada ya que si bienno ofreci un trabajo especfico, intervino en diversas oportunidades en el contextode entrevistas en las que, eventualmente, se le inquira sobre el asunto. En todocaso sera ms atinado sealar que nunca respondi al llamado levistraussiano

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    con una obra sistemtica, de revisin o reafirmacin de sus ideas o de crtica ydesmantelamiento del proyecto de una antropologa estructural. Sus esfuerzosparecen haber seguido orientados a concluir el proyecto de la CRD, que sinembargo se mostrara irrealizable. Es probable que la agudizacin de lasdificultades metodolgicas, tericas y filosficas, as como los comentariosadversos dirigidos a la CRD, le decidieran por una cierta cautela (ante la propiapercepcin de los lmites de la axiomtica de la CRD) y, en sentido contrario, porun ms intenso trabajo poltico, periodstico y pblico, en donde poda exhibir,con su propia praxis, los primeros pasos de la CRD.4 Sea como fuere en esteapartado se analizar, especficamente, una entrevista que Sartre concedi aBernard Pingaud en 1968 a raz de una serie de trabajos publicados sobre l,cuando la ruptura entre filosofa y ciencias humanas pareca consolidarse en elcontexto de la expansin de los postulados estructuralistas.

    En ella comenzaba tomando la reciente obra de Michel FoucaultLas Palabras y las cosas, para reafirmar su posicin acerca de la praxis. SegnSartre, lo que Foucault presentaba all era una geologa, es decir la serie decapas sucesivas que forman un `suelo`. Cada una de las capas define lascondiciones de posibilidad de un cierto tipo de pensamiento, pero agregabaque Foucault no deca lo que era ms interesante: es decir, cmo se ha construidocada pensamiento a partir de esas condiciones, ni cmo pasan los hombres deun pensamiento a otro (SARTRE, 1968, p. 137). Sartre haca intervenir eneste punto a la praxis, nica posibilidad de superar lo que entenda era unpseudosmovimiento, la sucesin de una serie de inmovilidades. As, en su miradalo que se pona en jaque tras el estructuralismo, era la teora de la historia. A lasincertidumbres del tiempo se opona el anlisis de las estructuras, nico campode la ciencia. Sartre vea de este modo en el avance del estructuralismo, unmodo de desacreditacin del paquete epistemolgico-poltico constituido porel marxismo, la historia y la filosofa en nombre de una concepcin de ciencianetamente subsidiaria del paradigma positivista-burgus.

    No obstante no declaraba la guerra al estructuralismo. Sealaba queno era en absoluto hostil al estructuralismo cuando el estructuralismo conservabaconciencia de los lmites del mtodo ya que, en su perspectiva, La estructura no

    4 Estas conjeturas tiene una fuente de inspiracin en los dilogos y entrevistas que se decidieraa publicar con su compaera Simone De Beauvoir. Ver DE BEAUVOIR, SimoneConversaciones con Jean Paul Sartre en DE BEAUVOIR, Simone. La ceremonia del adis.Editorial Sudamericana: Buenos Aires, 1983; SARTRE, Jean Paul. Autorretrato a los setentaaos. Situaciones X, Losada: Buenos Aires, 1970.

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    se impone a nosotros ms que en la medida en que es hecha por otros (SARTRE,1968, p. 138-139). Se reubicaba as en el terreno de la praxis, en la medida en quepara comprender como la estructura se estructura era necesario, de acuerdo con laCRD, reintroducir la praxis como proceso totalizador.

    El entrevistador avanza sobre la polmica con Lvi-Strauss y leinterroga al respecto. Sartre comienza a contestar moderadamente, recordandoque Lvi-Strauss ha sealado reiteradas veces su desacuerdo acerca del usoindiscriminado de la perspectiva estructural en terrenos, como el de la crticaliteraria, difcilmente domesticables. Pero, paso siguiente, afirma que tal comoLvi-Strauss lo conceba y lo practicaba, haba contribuido en mucho al actualdescrdito de la historia, en la medida en que no se aplicaba ms que a sistemasya constituidos. Adems, continuaba, Aun las sociedades ms arcaicas, msinmviles en apariencia, las que Lvi-Strauss llama sociedades fras, tienenuna historia. Esta simplemente tiene un vencimiento ms largo que la de lassociedades calientes. En una perspectiva estructural, es decir no dialctica, esimposible dar cuenta de esa evolucin (SARTRE, 1968, p. 140). Sartreaprovechaba la pregunta para despejar dudas acerca del carcter no histrico delos modos del movimiento infraestructural, que vea como un fenmenonetamente pasivo. Porque cuando ella no muere de muerte heroica, la estructurasucumbe por accidente. Pero nunca son los hombres mismos quienes la modifican,porque no son ellos quienes la hacen: por el contrario son hechos por ella(SARTRE, 1968, p. 140). Sartre avanzaba en su argumento y lejos de negar laestructura la consideraba un momento de lo prctico-inerte, ya que la historiano es el orden. Es el desorden. Digamos: un desorden racional. En el mismomomento en que ella mantiene el orden, es decir la estructura, la historia est envas de deshacerlo. Paso siguiente Sartre se defenda de la acusacin dehistoricista sealando que hay remansos de la historia que son las estructuras.El hombre recibe las estructuras y en este sentido puede decirse que ellas lo hacen.Pero las recibe en tanto l mismo est comprometido en la historia y comprometidode tal modo que no puede dejar de destruirlas (SARTRE, 1968, p. 141).

    Sartre era claro en las respuestas y se aferraba a los pasajes ms slidosde la CRD. Respecto del sujeto vea claramente que aceptar su descentramientosupona una renuncia a la praxis y con ella al movimiento. De lo que se trataba erade despejar las diferencias entre un sujeto de la praxis y una substancia al modo dela ontologa clsica (en la lnea en que Heidegger acometiera la tarea). ExplicabaSartre: Si se insiste en llamar sujeto a una especie de yo sustancial, o una categoracentral, siempre ms o menos dada, a partir de la cual se desenvolvera la reflexin,entonces hace mucho que el sujeto ha muerto (SARTRE, 1968, p. 144).

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    Como se ve, el desarrollo de la entrevista constitua una respuestadecidida y una reafirmacin de los desarrollos de la CRD. Para concluir, Sartrese refera a la relacin entre filosofa y ciencia reintroduciendo, precisamente,la diferenciacin entre razn analtica y razn dialctica cuestionada por Levi-Strauss. El mtodo de la ciencia es analtico, el de la filosofa no puede serms que dialctico. En tanto interrogacin sobre la praxis, la filosofa es almismo tiempo una interrogacin sobre el hombre, es decir sobre el sujetototalizador de la historia. [] Lo esencial no es lo que se ha hecho del hombre,sino lo que l hace con lo que se ha hecho de l (SARTRE, 1968, p. 147).Segmentaba la episteme, como se ve en el prrafo, en dos grandes reas. Laparticin era, sin embargo, al mismo tiempo unidad porque, y este era uno delos aspectos ms resistidos por Levi-Strauss, ambas tenan una diferentecalidad ontolgica-cognoscitiva ya que una englobaba a la otra. Lo que se hahecho del hombre son las estructuras que estudian y describen las cienciashumanas. Lo que el hombre hace es la historia misma, una praxis que,inevitablemente segn Sartre, supera las estructuras. Este plano, el de la razndialctica contena y superaba al de la razn analtica en sus diversas formasdisciplinares. Es por ello que Sartre se refera a la filosofa como una bisagraen condiciones de pensar el conjunto de las totalizaciones parciales que nacande la praxis. Repeta constantemente que el marxismo era un proyecto a realizary no un sistema fijado y refirindose a los estructuralistas arremeta sealando:No comprendo entonces que uno se detenga en las estructuras: para m esoes un escndalo lgico (SARTRE, 1968, p. 148).

    La entrevista de Sartre que se ha recuperado, seala varias cosas.En primer lugar relativiza la idea de que Sartre hubiera abandonado el campode batalla lisa y llanamente. Se ve en ella, a travs de sus respuestas, unadestacable claridad lgica y una reafirmacin de su pensamiento y del proyectode la CRD. Apostaba, adems, por una claridad expositiva y una sintaxissimplificada que facilitaba la comprensin sistemtica de sus ideas y les devolvala potencia crtica necesaria para polemizar eficientemente. Los rodeos ysenderos difciles impuestos por la CRD, haban contribuido a debilitar suposicin frente a la economa del planteo levistraussiano (al menos en susprrafos de polmica), tal dificultad como se ha apreciado, era evitadaacertadamente en las respuestas que le proporcionaba a Bernard Pingaud. Enellas eluda las dificultades del proyecto en el plano de la totalizacin-Verdadhistrica para defender el punto de partida anclado en la praxis y del que dependaepistemolgicamente la posibilidad misma del proyecto de la CRD de unafilosofa superadora y de sntesis entre existencialismo y marxismo.

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    Ciencias humanas y filosofa; estructuras y sujetos

    El presente trabajo ha intentado hasta aqu proporcionar unareconstruccin panormica de algunas aristas de la polmica entre Lvi-Strauss y Sartre, atendiendo principalmente el nivel de las diferenciasepistemolgicas. En este ltimo apartado se intenta proyectar los puntosprincipales de la discusin sobre el problema ms general de la relacinentre filosofa y ciencias humanas.

    Tal relacin adquira en Sartre, en trminos modlicos, la formade una estructura vertical y jerarquizada. En la propuesta de Lvi-Strauss,en sentido contrario, la articulacin epistmica se daba en un planohorizontal. Veamos esto ms en detalle. El proyecto sartreano de la CRD,otorgaba a las ciencias humanas el rol de disciplinas auxiliares de la filosofa.Esta circunstancia que para Sartre se presentaba con total naturalidad, y queincluso supona un reconocimiento estratgico del rol de las emergentesciencias sociales (toda una concesin de la filosofa), presentaba unaorganizacin epistmica jerarquizada que, ms all de la dimensin filosfica,adoleca claramente de una cuota importante de ingenuidad poltica. Loscrecientes xitos de las ciencias sociales, nucleadas en torno a la potenciaexplicativa y cientfica del mtodo estructural importado por ellas de lalingstica, haba consolidado tanto sus identidades profesionales en un planosimblico como su potencia demandante en trminos de reconocimiento social,acadmico y econmico. Su ascendente prestigio y crecientes recursos malpodan aceptar un proyecto filosfico que les planteaba una organizacinepistmica jerarquizada que, por principio, las inclua subordinadamente. Sicomo lo vea Sartre, las estructuras constituan un momento de la praxistotalizadora y las ciencias humanas parecan estar encaminadas en el sentidode la identificacin y descripcin de estas inmovilidades, era lgico que sulabor formara parte de un proyecto filosfico envolvente y totalizador que lasincorporaba como momentos auxiliares de su propio desarrollo.

    Sartre dejaba todas las cartas del lado de la filosofa: la organizacinde los planos epistmicos, la realizacin de las sntesis, el control de la verdady la consumacin del Saber. Las ciencias humanas partcipes del proyecto, eranconcebidas como proveedoras de informacin cuyo procesamiento les estabavedado en virtud de los lmites que la ontologa sartreana impona al mtodoestructural del que se nutran. Tal modelo vertical, cuya lgica y motor defuncionamiento se aseguraba en la razn dialctica y cuya cima coronaba lalabor totalizadora de la filosofa, fue eclipsado por uno alternativo, ms acorde

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    con los tiempos que corran,5 que en estas pginas se ha visto encarnado en eltrabajo de Claude Lvi-Strauss.

    La perspectiva levistraussina era claramente diferente y opona ala verticalizacin gnoseolgica sartreana una horizontalidad basada en lademarcacin cientfica. Desmantelando el proyecto sartreano, Lvi-Strauss veaen la filosofa una prctica especulativa, manifestacin de un modo deconciencia histrica cuyo universalismo no haca sino esconder suparticularidad y ubicaba a la filosofa ms all de las fronteras de la investigacincientfica por entonces sujeta al mtodo estructural. Lvi-Strauss ironizabalcidamente sobre la CRD sealando que toda su problemtica podacondensarse en la interrogacin acerca de las condiciones de posibilidad delmito de la Revolucin Francesa.

    La lgica jerrquica que Sartre propona detrs de su proyecto dedialectizar los conocimientos de las ciencias humanas, era reemplazado poruna episteme que exclua a la filosofa e instauraba una horizontalidad de baseentre las diferentes ciencias. La negacin del principio apodctico de la CRD,derivaba en una fragmentacin de la episteme que encontraba una unidad noontolgica sino metodolgica en la aplicacin de los postuladosestructuralistas que permitan (ms all de los matices y de las modosdiferenciados de su plasmacin operativa) tomar distancia del lastre que laespeculacin filosfica pretenda imponer a la prctica de las ciencias humanas.

    En otras palabras, si la razn dialctica no era sino un modo deautoexpansin de la razn analtica, se ve como la piedra angular en torno ala cual era posible afirmar el modelo vertical sartreano, desapareca arrastrandoel proyecto de sntesis totalizador que traa consigo. Claramente el rechazo dela filosofa en Lvi-Strauss se llevaba a cabo en nombre del saber cientfico. Ellenguaje de la CRD, con su fusin entre marxismo y existencialismo y su confusay dificultosa sintaxis hegeliana, potenciaba la crtica levistraussiana acerca delcarcter especulativo del saber filosfico, que se reduca a las homofonas ylas ambigedades que constituan la materia de esos golpes de teatroespeculativos, en cuya ingeniosidad se reconocen los buenos trabajos filosficos(LVI-STRAUSS, p. 1970, p. 39). Entenda que el estructuralismo sanamente

    5 Para un acercamiento a la coyuntura desde una perspectiva centrada en una historia de laideas, remitimos a los siguientes trabajos. SAZBON, J. Razn y mtodo, del estructuralismoal post-estructuralismo. Pensar, epistemologa, poltica y ciencias sociales, Rosario, n. 1, p.71-103, 2006. SAZBON, Jos. Sartre en la historia intelectual. Prismas Revista de HistoriaIntelectual, Buenos Aires, n. 9, p. 10-15, 2005.

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    practicado no aportaba un mensaje, no detentaba una llave capaz de abrir todaslas cerraduras, no pretenda formular una nueva concepcin del mundo, nisiquiera del hombre; se guardaba de querer fundar una teraputica o unafilosofa.6 En este prrafo Lvi-Strauss criticaba el carcter totalizador, y porende no cientfico de la filosofa, e introduca all donde Sartre buscaba unaVerdad y la totalizacin de la historia una perspectiva epistmica dominadapor un criterio de parcialidad y de exaltacin constructiva de los lmites delconocimiento. En otras palabras, en el reconocimiento de la fragilidad de todosaber, encontraba Lvi-Strauss la posibilidad de la certeza y de la potenciaoperativa del discurso cientfico. Se instauraba, de este modo, una horizontalidadde pares que obviamente dejaba afuera a la filosofa, anclada en la especulaciny en el mito romntico de la totalizacin a partir de la conciencia.

    La polmica permite que se manifiesten, con singular claridad, lascoordenadas bsicas de dos modos de articulacin entre ciencias humanas yfilosofa. Indirectamente emergen de ella proyectos espistemolgicos y polticosopuestos. El autor de Las estructuras elementales del parentesco se presentasumiendo los intereses prcticos y concretos de unas ciencias humanas ansiosaspor transitar la senda estructuralista que las liberaba, precisamente, de latotalizacin filosfica alentada por Sartre y las acercaba a las ciencias naturales.

    En el rechazo levistraussiano de la certeza apodctica sartreana sealoja el punto de partida del desmantelamiento de la red de asociacionesmeramente especulativas que intentaba naturalizar la CRD entre filosofa, praxis,historicidad, sujeto, Verdad totalizadora; y cuyo efecto en trminos disciplinaresera la implantacin de un modo jerarquizado y, en cierto modo, imperialista deintegracin de las ciencias humanas.7

    Ms all de la polmica en s y de sus alcances para nadadesdeables, las ciencias sociales haban decidido ya asumir su mayora deedad lejos de la filosofa pagando el precio, que luego se mostrara elevado, deaceptar las imposiciones del mtodo estructural y de un criterio de demarcacinfuertemente restrictivo que corra la tnica de orden del terreno totalizador dela filosofa a la lgica excluyente de las ciencias fsico-naturales.

    6 Discours prononc lors de la rception de la mdaille dor du CNRS en Le Monde, Pars,12 de enero de 1968 [citado en GMEZ GARCA, Pedro. La filosofa oculta en la antropologaestructuralista. Gazeta de Antropologa, Granada, n. 2, 1983. Edicin digital en internet.Disponvel em: . Acesso em: 20 dez. 2007.

    7 La misma acusacin fue lanzada por Sartre en contra del mtodo estructural y su alianza con eldiscurso cientfico que sutilmente planteaba la homologacin entre ciencia (antropologa) yestructuralismo, con efectos peligrosamente imperialistas para el resto de las ciencias humanas.

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    La revolucin que las ciencias humanas haban comenzado atransitar en nombre de su mayora de edad presentaba as, ms temprano quetarde, los rasgos de un una revolucin traicionada que las conducapeligrosamente de un modo tutorial a otro no menos asfixiante. Paradjicamenteesta haba sido una de las lneas de investigacin desarrolladas por la CRD.

    La revolucin cientfico-estructural estaba en marcha y en pocosaos, el espritu libertario y creativo de sus inicios, se mostrara, comoindirectamente atestiguan las siguientes palabras de Lvi-Straussconsiderablemente ocluido.

    Al leer las crticas que ciertos filsofos dirigen al estructuralismo,reprochndole el abolir la persona humana y sus valores consagrados,me siento tan estupefacto como si alguien se sublevara contra la teoracintica de los gases con el pretexto de que, al explicar por qu el airecaliente se dilata y se eleva, pone en peligro la vida familiar y la moraldel hogar, cuyo calor desmitificado perdera as sus resonanciassimblicas y afectivas. (LVI-STRAUSS, 1970, p. 570).

    Referncias

    DE BEAUVOIR, S. Conversaciones con Jean Paul Sartre. En: DE BEAUVOIR,S. La ceremonia del adis. Buenos Aires: Sudamericana, 1983.

    GMEZ GARCA, Pedro. La filosofa oculta en la antropologa estructuralista.Gazeta de Antropologa, Granada, n. 2, 1983. Edicin digital en internet.Disponvel em: . Acesso em:20 dez. 2007.

    LEVI-STRAUSS, C. Tristes trpicos. Buenos Aires: EUDEBA, 1970.

    ______. Las estructuras elementales del parentesco (I y II). Barcelona:Planeta-Agostini, 1993.

    RIMBAUD, A. El relmpago. Una temporada en el infierno. Buenos Aires:Libertador, 1998.

    SARTRE, J. P. Jean Paul Sartre contesta. In : PINGAUD, B. (Comp.). Sartre:el ltimo metafsico. Buenos Aires: Paids, 1968.

    ______. Crtica de la razn dialctica (I y II). Buenos Aires: Losada,1995.

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    ______. Autorretrato a los setenta aos. Situaciones X. Buenos Aires: Losada,1977.

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    SAZBON, J. Razn y mtodo, del estructuralismo al post-estructuralismo.Pensar, epistemologa, poltica y ciencias sociales, Rosario, n. 1, p. 71-103,2006.

    Recebido: 11/01/2008Received: 01/11/2008

    Aprovado: 28/01/2008Approved: 01/28/2008

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