Eurípides, Tragedias. Reso

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  • EURPIDES

    RESO

  • EURPIDES

    TRAGEDIAS

    III

    HELENA FENICIAS ORESTES IFIGENIA EN ULIDE BACANTES

    RESO

    Asesor para la seccin griega: CARLOS GARCA GUAL.

    Segn las normas de la B. C. G., la traduccin de este volumen ha sido revisada por

    ALFONSO MARTNEZ DEZ.

    EDITORIAL GREDOS, S. A.

    Snchez Pacheco, 85, Madrid, 1998. Carlos Garca Gual ha traducido Fenicias, Orestes, Ifigenia en ulide y Bacantes, y Luis

    Alberto de Cuenca y Prado, Helena y Reso. PRIMERA EDICIN, 1979. 2. REIMPRESIN. Depsito Legal: M. 17312-1998. ISBN 84-249-3504-7. Obra completa. ISBN 84-249-3526-8. Tomo III. Impreso en Espaa. Printed in Spain. Grficas Cndor, S. A. Esteban Terradas, 12. Polgono Industrial. Legans (Madrid), 1998. http://www.perseus.tufts.edu/hopper/collection?collection=Perseus%3Acorpus%3Aperseus%2CGreek%2

    0Tragedy http://www.perseus.tufts.edu/hopper/text;jsessionid=F5A16774FB83336D8820CF92CCEDEB01?doc=Pe

    rseus%3atext%3a1999.01.0119 http://www.poesialatina.it/_ns/greek/testi/Euripides/Rhesus.html

    http://webpages.ull.es/users/amarfer/trag/tragedias.html http://web.usal.es/~hvl/Mitos/index.htm

  • RESO

    INTRODUCCIN A lo largo de la historia de la filologa, la pieza Reso ha sido objeto de no pocos comentarios y

    controversias1. El principal problema que se ha venido debatiendo es, sin lugar a dudas, su atribucin o no a Eurpides.

    Ya en la antigedad helenstica, expresaba el primer argumentista de la obra sus vacilaciones acerca de la paternidad euripidea de la tragedia. Hacia 1600, Jos Justo Escalgero la consider espuria, lo mismo que Gaspar Valckenaer a mediados del siglo XVIII. El celebrrimo Godofredo Hermann public en Leipzig, 1828, una disertacin con el ttulo De Rheso tragoedia, en la que tambin rechazaba la autora de Eurpides, basndose en la absoluta carencia de elementos gnmicos en la pieza.

    En esa lnea de rechazo se sitan modernamente H. Strohm2 y A. Lesky3. Strohm considera completamente ajena a Eurpides la manera de presentar en la escena los sucesos ocurridos fuera de ella. Lesky cree que Reso es una tragedia postclsica redactada en el siglo IV a. C., y le parece que dista mucho de las tragedias ms flojas del autor de Medea. Las duras palabras del estudioso austraco se corresponden con otras ms moderadas de Manuel Fernndez-Galiano4: para Galiano, que reconoce mritos innegables en la obra, nada se opone a que se tratara de un Reso perdido, que, a causa de la homonimia [sabemos de la segura existencia de un Reso euripideo], puede haber sido ms tarde suplantado por el actual.

    Entre los partidarios de la paternidad euripidea se cuenta J. A. Hartung, quien, en su Euripides restitutus, I (Hamburgo, 1843), aleg todo tipo de razones en favor de la autenticidad. Recientemente, C. B. Sneller5, G. Bjorck6 y W. Ritchie7 vindican para Eurpides la tragedia, siguiendo la lnea trazada a principios de siglo por el inevitable Gilbert Murray8.

    Para Murray y Ritchie, Eurpides escribi Reso en su juventud. Ritchie, ms cauto, data la obra entre 455 y 440 a. C. Murray, sin dar una fecha, nos habla de la catstrofe sufrida en 466 a. C. por una prspera colonia ateniense establecida en ambas mrgenes del ro Estrimn (padre de Re-so en la leyenda); atrados mediante engaos a regiones peligrosas, fueron asesinados ms de diez mil por los feroces tracios; Eurpides, que por aquel entonces acababa de entrar en la efeba y se haba incorporado a un servicio policial de frontera en el tica, recibira la noticia de la matanza, y, en funcin de ella, no tendra nada de particular que eligiera, para una de sus primeras piezas dramticas, la historia de Reso el tracio y de su muerte al pie de Troya. Para Murray, Reso es un drama satrico escrito por Eurpides en poca muy temprana, que se estren pstumamente y fue muy retocado por copistas y actores.

    Lo cierto es que, en el fondo, aunque los partidarios de la autenticidad sigan aportando argumentos definitivos a favor de la misma, y los que la niegan continen demostrando fehacientemente su falsedad, lo nico que importa de verdad es el texto transmitido, y si complace o no su lectura.

    A m personalmente me ha complacido esta puesta en escena de la Dolona (Ilada, canto X). 1 Amplia bibliografa en la edicin bilinge de D. EBENER, Rhesos. Tragdie eines unbekannten Dichters, Berln, 1966, pgs. 20-22, quien, por cierto, y como indica el subtitulo de su edicin, no es partidario de la adscripcin a Eurpides de la obra. 2 Beobachtungen zum Rhesos, Hermes 87 (1959), 257. 3 La tragedia griega, Barcelona, 1966, pgs. 233-234, e Historia de la literatura griega, Madrid, 1968, pgs. 660-661. 4 Los problemas de autenticidad en la literatura griega, Revista de la Universidad de Madrid 1 (1952), 230. 5 De Rheso tragoedia, Diss. Utrecht, Amsterdam, 1949. 6 The authenticity of Rhesus, Eranos 55 (1957), 7 The authenticity of the Rhesus of Euripides, Cambridge, 1964. 8 Euripides and his Age, Londres, 1913.

  • Odiseo y Diomedes realizan una incursin en campo enemigo, asesinan al contraespa teucro Doln y a Reso, rey de Tracia, que haba acudido en auxilio de los troyanos. La historia est muy bien dramatizada, limitndose la accin de la tragedia a la noche de la masacre. Hay pasajes muy bellos, como la cancin matinal de los centinelas (vv. 527-564) o el prodigioso relato del auriga (vv. 756-803), as como la tan euripidea escena final, en la que Terpscore, la Musa, se lamenta sobre los despojos de su hijo, mientras los rudos guerreros frigios la contemplan asombrados, pues la diosa haba hecho una espectacular aparicin ex machina (cf. vv. 885889). Son pasajes que vencen el olvido.

    Reso, glosando a Murray, es la obra de un joven, un relato lleno de guerras y aventuras, de espas disfrazados con piel de lobo, de corceles tan blancos como la nieve y de esforzados caballeros. Con todas esas cosas tiene que ser algo estupendo levantar el teln.

    Esquema de la obra PRLOGO (1-22). A cargo del Coro en dilogo con Hctor. PRODO (23-51). Estrofa y antistrofa del Coro y parlamento de Hctor. EPISODIO 1. (52-223). Hctor, Eneas y el Corifeo dialogan en torno a la situacin en Troya.

    Las hogueras que brillan en el campamento griego, junto al fondeadero de la flota, significan para Hctor la retirada del enemigo. Eneas no piensa lo mismo. Doln, un espa, averiguar la verdad, recibiendo en su da, como salario de su aventura, los caballos de Aquiles.

    ESTSIMO 1. (224-263). Elogio de Doln y de su empresa. EPISODIO 2. (264-341). Un pastor informa a Hctor de la llegada a Troya de su aliado Reso. ESTSIMO 2. (342-387). Elogio de Reso, rey de Tracia. EPISODIO 3. (388-526). Encuentro de Hctor y Reso. Jactancias del recin llegado. Hctor

    asigna a los tracios un lugar donde pernoctar. ESTSIMO 3. (527-564). Alborada a cargo del Coro. Amanece. Funestos presentimientos en lo

    que atae a la suerte corrida por Doln. EPISODIO 4. (565-692). En escena, Odiseo y Diomedes. Han matado a Doln y realizan un

    golpe de mano en el campamento enemigo. Aparece Atenea, y les aconseja dar muerte a Reso, el aliado tracio de Hctor, pues a ste no le ha llegado su hora an. Los hroes aqueos matan a Reso, le roban sus magnficos caballos y siembran la muerte por todas partes, pero con supremo sigilo.

    ESTSIMO 4. (693-728). Los centinelas descubren la presencia de Odiseo en el campo troyano.

    XODO (729-996). Relato de la carnicera por boca del auriga de Reso: una de las partes ms bellas de la tragedia. El auriga echa la culpa a los troyanos del asesinato de su jefe. Hctor ordena que le conduzcan a su casa y que le curen las heridas. Aparece Terpscore, la Musa madre de Reso, y, entre lamentos, profetiza la divinizacin de su hijo. Una nueva batalla se avecina, y Hctor piensa, a pesar de todo, en la victoria.

    NOTA BIBLIOGRAFICA

    Cito tan slo las ediciones que he tenido a la vista, sean del texto original griego, bilinges o

    simples traducciones. G. MURRAY, Euripidis fabulae, III, Oxford, 19132. L. DE LISLE, Euripides: Obras completas (versin espaola de G. Gmez de la Mata), III,

    Valencia, s. d. D. EBENER, Rhesos. Tragdie eines unbekannten Dichters, griechisch und deutsch, Berln,

    1966.

  • NOTA SOBRE LAS FUENTES

    Figuran a continuacin los pasajes en que no he credo oportuno seguir la edicin de G. Murray. Edicin Murray Lectura adoptada en esta versin

  • ARGUMENTO

    Mientras Hctor pasaba la noche delante del campamento heleno, le lleg la noticia de que los

    griegos encendan hogueras, y se alarm pensando que huan. Decidido a poner en pie de guerra al ejrcito, cambi de opinin merced a un consejo de Eneas, segn el cual deban permanecer en calma y enviar un espa que pudiera informarles despus de la verdad. Doln se ofreci para llevar a cabo ese cometido. En el nterin llega Reso, a quien Hctor asigna un puesto en el orden de batalla. Pero Odiseo y Diomedes dan muerte a Doln y, llegados a la tienda de Hctor, vuelven sobre sus pasos al no encontrar al general. Atenea fue quien los detuvo, aparecindoseles, y les prohibi bus-car a Hctor y les mand matar, a cambio, a Reso, ms peligroso, si viva, que aqul para los griegos. Sobreviene entonces Alejandro1, y quiere prevenirles de la presencia de enemigos, pero, engaado por Atenea, que se le muestra bajo la apariencia de Afrodita, se vuelve sin haber logrado su propsito. Diomedes y Odiseo dan muerte a Reso y huyen. La noticia del doble crimen se extiende por todo el ejrcito. Al aparecer Hctor, que quiere obtener personalmente informacin de lo ocurrido, el malherido conductor del carro de Reso le echa la culpa de la muerte de su amo. Mientras Hctor se defiende de esta acusacin, aparece la Musa, madre de Reso, quien s