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    MARGUERITE DURAS

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    BIBLIOTECA BREVE DE BOLSILLO - LIBROS DE ENLAC

    BIBLIOTECA BREVE DE BOLSILLO

    EDITORIAL SEIX BARRAL, S. A. BARCELONA, 1968Pitillo de la edicin original: LE SQUARETraduccin de C.Agentade la edicin original: Librairie Gallimard, 1956de los derechos en lengua castellana y de latraduccin espaola:EDITORIAL SEIX BARRAL, S. A. - BARCELONA, 1956, 1967Depsito Legal B. 659 - 1968Printcd in Spain

    Terminose de imprimir en febrero de 1968

    En los talleres de Seix Barral Rotoffset S.A.

    Prvenza, 219 - Barcelona.

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    I

    El nio vino tranquilamente desde el fondo del square y se plant delante de la muchacha.Tengo hambre declar.

    Eso dio ocasin al hombre de trabar conversacin.

    Claro, es la hora de merendar dijo.

    La muchacha, en lugar de ponerse en guardia, le dirigi una sonrisa llena de simpata.

    S, deben de ser cerca de las cuatro y media, la hora de su merienda.

    De la cesta que tena al lado, sobre el banco, sac dos tostadas con mermelada y se las dio alnio. Luego le anud con destreza una servilleta alrededor del cuello.

    Es guapo dijo el hombre.

    La muchacha neg con la cabeza.

    Oh, no es mo! dijo.El nio se march con sus tostadas.

    Era jueves y haba muchos nios en el square, nios mayores que jugaban a los bolos o aplantn, nios ms pequeos que jugaban en la arena y nios todava ms pequeos queesperaban tranquilamente en los cochecillos a que les llegase la hora de juntarse con los dems.

    Fjese continu la muchacha, podra ser realmente hijo mo y a menudo lo toman portal. Pero yo digo siempre que no, que no tiene nada que ver conmigo.

    Ya -dijo el hombre, yo tampoco tengo hijos.

    A veces se le hace a una extrao que haya tantos nios por todas partes y no tenerninguno, no le parece?

    S, seorita, pero ya los hay de sobras, no?Y eso qu tiene que ver? No seor.

    Pero si a uno le gustan y les quiere, no cree usted que el no tenerlos tiene menosimportancia?

    Y no se podra decir igualmente lo contrario?

    S, claro que s, pero dependo, del carcter de cada cual. Yo creo que hay quien se puedecontentar muy bien con los que ya existen, y yo debo ser de sos; nios he visto muchos e inclusopodra tener hijos, pero, ya ve usted, me contento con los que hay.

    De veras ha visto usted muchos nios?

    S, seorita. Es que yo viajo.

    Ah! comprendo dijo amablemente la muchacha.

    Excepto en momentos como ste, en que me tomo un descanso, estoy todo el tiempoviajando.

    Los squares son buen sitio para descansar, y sobre todo en esta poca; a m tambin megustan mucho; esto de estar as, a la intemperie...

    No cuestan dinero y son sitios siempre alegres, con tantos nios, adems, cuando unoconoce a poca gente, tiene aqu de vez en cuando ocasin de charlar un poco.

    S, es verdad que tambin son prcticos desde ese punto de vista. Y dgame: venderusted algo cuando viaja?

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    S, ese es mi oficio.

    Siempre los mismos artculos?

    No, artculos diferentes, cosas pequeas, sabe usted?, de esas de las que se tiene siempreprecisin y que se olvida uno siempre de comprar. Me cabe todo en una maleta no muy grande. Yosoy una especie de viajante de comercio, ya comprende lo que quiero decir.

    De los que se ven en los mercados con la maleta abierta delante?

    S, seorita, exactamente, yo me instalo mi maleta y me pongo a vender en losalrededores de los mercados callejeros.

    Ser indiscrecin preguntarle, si eso da para un buen pasar?

    No me puedo quejar, no seorita.

    Ve usted?, no lo hubiera dicho nunca.

    Bueno, yo no quiero decir que d para mucho, pero algo se gana todos los das, es lo queyo llamo un buen pasar.

    En fin, que hambre no pasar usted, si no es indiscrecin.

    No, como ms o menos lo que me apetece. No quiere decir que coma todos los das igual,que algunos das viene un poco justillo, pero comer todos los das, eso s.

    Me alegro.Gracias, seorita. S, ya ve usted, salgo del paso todos los das. No me puedo quejar.

    Como vivo solo y sin domicilio fijo, tengo muy pocas preocupaciones y las pocas que tengo meconciernen a m solo. Verdad es que a veces me falta un tubo de dentfrico y con frecuencia echo demenos un poco de compaa, pero aparte de eso, voy tirando, s, seorita.

    Y ese trabajo lo puede hacer cualquiera? O, mejor dicho cree usted que lo puede hacercualquiera, alguien sin ninguna cualidad especial?

    S, s, seguro; incluso se puede decir que es el trabajo que est mayormente al alcance detodos.

    Ve usted, yo hubiera dicho que para hacer ese trabajo eran necesarias ciertas cualidades.

    En el fondo es mejor saber leer, por aquello del peridico, por las noches en el hotel, por

    el nombre de las estaciones, y porque eso facilita mucho la vida; pero eso es todo. Poca cosa, ya veusted, y da para comer regularmente cada da.

    Bueno, yo me refera a otras cualidades, resistencia o paciencia, mejor, y tenacidad.

    Como yo no he hecho nunca ms que esto, difcilmente puedo juzgar, pero me pareceque las cualidades que usted dice son igualmente necesarias para hacer cualquier otro trabajo.

    Si no es indiscrecin, cree usted que eso de viajar puede durar siempre? No le pareceque algn da tendr que detenerse?

    No lo s.

    Es un hablar. Perdone que le haga estas preguntas.

    Por favor, seorita... Verdaderamente no s lo que puede durar. No puedo decir otracosa sino que no lo s. Cmo voy a saberlo?

    Yo quiero decir que, viajando as todo el tiempo, le entrarn a uno ganas de pararse. Eraese el sentido de mi pregunta.

    En efecto puede parecer que a uno le entraran ganas de quedarse, es verdad. Pero cmodejar el oficio y buscar otro? Por qu abandonar el trabajo que uno tiene?

    Pero, si le he comprendido bien, dejar de viajar o no depende de usted solo y no de otracosa.

    A decir verdad, nunca he sabido cmo se pueden llegar a tomar decisiones de esa clase.Vivo un poco aislado, no conozco a nadie... Y, a menos que un da me favoreciera una suerte

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    grande, no imagino cmo podra cambiar de trabajo. Y tampoco veo de dnde podra venirme esasuerte, de qu lado puede soplar. No quiero decir que no pueda ser, claro que s, que eso nunca sesabe, ni que si llegase el caso le iba yo a hacer ascos, no. Sino lo contrario, slo que por el momentono veo, verdaderamente, de dnde puede venirme y ayudar a que me decida.

    Pero no puede usted, por ejemplo, simplemente desearlo? Desear cambiar de oficio?

    No, no seorita. Yo quiero verme todos los das limpio y bien alimentado, y quiero

    dormir, y aun ms, vestirme decentemente. No me queda tiempo para desear ms. Adems deboconfesar que viajar, en el fondo, no me disgusta.

    Si no le importa, me gustara preguntarle cmo se lanz, cmo empez usted.

    Pues no s que decirle. Esas son historias largas y complicadas y que en el fondo meescapan. Tendra que remontarme mucho, tanto que la sola idea me fatiga. Pero as, a bulto, meparece que empec como cualquier otro, seorita, de un modo nada particular.

    Se levant un poco de brisa que delataba en su tibieza la proximidad del verano. Barri lasnubes y un calor nuevo se derram sobre la ciudad.

    Qu esplndido tiempo! dijo el hombre.

    Verdaderamente dijo la muchacha. Estamos a las puertas del calor. De da en da senotar mejor tiempo.

    Comprenda usted, seorita, nunca tuve particulares aptitudes para un oficiodeterminado ni para un cierto tipo de vida. En el fondo creo que voy a seguir as; s, eso creo.

    Es que senta usted aversin por todos los modos de vivir y por todos los oficios?

    No, no. Aversin no exactamente, eso sera demasiado, pero tampoco atraccin, porninguno de ellos. Yo era como la mayora de la gente. Y empec como cualquier otro, de veras.

    Pero entre que usted empez y lo que le ocurre ahora, no cree usted que ha pasado yabastante tiempo como para tomarle aficin a otra cosa, a algo?

    Pues s, no digo que no, para muchos sera as, efectivamente, pero para otros no. Hay aquien le cuadra eso de no cambiar nunca; y ese debe de ser mi caso. Verdaderamente, por lo que am toca, creo que va para largo.

    Pues, en mi caso, le aseguro que no durar.

    Y cmo puede usted preverlo ya?

    Mi situacin no es una situacin que pueda durar. Est en su natural que ha determinarse algn da. Porque un da me casar, y una vez casada, esta situacin se habrterminado.

    Comprendo, s seorita.

    Quiero decir que todo esto dejar tan poca huella en mi vida que ser como si no lohubiese vivido.

    Quiz para m sea lo mismo, porque todo no se puede prever no es as? Tal vez un dacambiar de trabajo.

    Pero yo es que lo deseo; es diferente. Lo mo no es un oficio. Lo llaman as por simplificar

    pero no es un oficio Es una especie de estado, un estado completo, como el de ser nio o el estarenfermo. Me entiende usted? Y tiene que terminar.

    La comprendo, seorita. Pero en mi caso, ve usted, yo llego ahora de un largo viaje y metomo un descanso. En general no me gusta mucho pensar en el porvenir y hoy, mientras descanso,menos todava; por eso debo de haberla explicado tan mal por qu me conformo con mi situacinsin gana de cambiar y sin previsiones para el futuro. Perdneme usted.

    No, si soy yo quien debe de excusarse.

    Oh, no, seorita!, no se preocupe, podemos seguir charlando.

    Es verdad; eso no compromete.

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    As pues, seorita, espera usted cambiar de situacin.

    S. No hay ninguna razn para que yo no me case un da, tambin, como cualquier otra.Eso es lo que le deca.

    Verdaderamente, no hay ninguna razn para que no se case usted algn da.

    En realidad, mi situacin es tan desconsiderada que casi se podra decir lo contrario: ques que hay razones para que no llegue a casarme. En mi caso para que parezca natural es preciso

    desearlo con toda el alma. Y es as como lo deseo.Sin duda no hay razn para que no lo consiga, seorita, por lo menos es lo que todo el

    mundo dira.

    He pensado mucho en ello. Soy joven, tengo buena salud, no soy embustera... Soy unamujer corriente, de las que convienen a la mayor parte de los hombres. Extrao sera que algn dano encuentre uno que lo reconozca y a quien convenga. Tengo esperanzas.

    Claro, seorita, pero yo qu hara yo con una mujer, si es ese el cambio al que usted serefera? No tengo otros bienes que esta pequea maleta y alcanzo apenas a alimentarme yo solo.

    Yo no he querido decir que a usted le convenga este tipo de cambio. Hablaba de cambioen general. En mi caso el cambio sera el matrimonio, en el de usted sera tal vez otra cosa muydistinta.

    Seorita, yo no pretendo decir que no tenga usted razn, pero en cada caso es diferente.Aunque lo deseara con todas mis fuerzas, no conseguira querer ese cambio del modo que usted loquiere. Usted parece quererlo a cualquier precio.

    Eso es porque para usted el cambio representara mucho menos. En mi caso estoy segurade que sera un cambio importantsimo. Tal vez me equivoque, pero, fjese, todos los cambios queveo a mi alrededor me parecen de poca monta comparados con el que yo espero.

    Pero, no le parece a usted, sin embargo, que aunque se trate de cambios muy necesarios,cada cual puede desearlos de un modo diferente segn sea su caso particular?

    Perdone usted, pero yo no quiero saber nada de casos particulares. Le repito que esesperanza lo que yo tengo y que hago todo lo posible por alimentarla. Por ejemplo, todos lossbados sin falta voy al baile y bailo con el que me invita. Y como dicen que la verdad acaba

    siempre por imponerse, estoy convencida de que algn da alguien se dar cuenta de que soy unamuchacha tan casadera como las dems.

    Ve usted, aunque yo desease cambiar, y de un modo menos radical que el suyo, no mebastara con ir al baile. Mi oficio es muy poca cosa, algo insignificante, casi se puede decir que nisiquiera es un oficio y da apenas para vivir un hombre solo, ya, ni eso para medio hombre. Nopuedo ni pensar en un cambio de vida como el que usted dice.

    Entonces en su caso, repito, bastara quizs con cambiar de oficio.

    Pero cmo salirme de este oficio? Cmo voy a salirme de un oficio que ni siquiera mepermite pensar en el matrimonio? Mi maleta me lleva cada vez ms lejos, de un da a otro da, deuna noche a la siguiente de una comida a otra, si usted quiere y no me deja resuelto, ni eltiempo de pararme a pensar, a meditar lo bastante en estas cosas. Hara falta que, el cambio se

    produjese, sin necesidad de que hubiera tenido que preocuparme de l. Adems, lo confieso, nosolamente tuve siempre la sensacin de que nadie necesitaba de mis servicios ni de mi compaa,sino que a veces pienso con verdadero asombro en el lugar que despus de todo ocupo en lasociedad.

    Quiere decir que para usted el cambio consistira en el nacimiento de sentimientoscontrarios a los que dice?

    Precisamente, pero ya se sabe cmo estamos hechos: cada cual es como es y cualquieracambia hasta ese punto. Mi oficio por insignificante que sea ha acabado por gustarme. Me gustatomar el tren. Y dormir un poco en cualquier parte no me molesta tampoco demasiado.

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    no se reconocen los mismos lugares, las mismas gentes... y un mercado que nos pareca pocoacogedor se hace de pronto simptico.

    Pero no ocurre, a veces, lo contrario, es decir que todo siga igual?

    S, a veces todo resulta tan igual, que parece que uno hubiera estado all la vspera.Nunca he logrado explicarme el porqu ocurre as, porque la verdad es que no es posible que lascosas permanezcan lo mismo hasta ese punto.

    Pero aparte de las cerezas en los mercados, del invierno, de la nieve, dgame, qu ms?A veces uno encuentra un edificio nuevo, recin terminado, que estaba en construccin la

    ultima vez que estuvo all. Y est ahora totalmente habitado, rebosante de rumores y gritos. Y locurioso es que la ciudad no pareca superpoblada, y, en cambio, ese edificio una vez terminado sedira que fue siempre necesario.

    S, pero todos esos cambios son iguales para todo el mundo, es que no hay cambios quevalgan para usted solo?

    Los hay de vez en cuando, pero son de poca monta. S, en general, son cambios detiempo, de cosas que, en fin, no me pertenecen a m slo. Sin embargo son cosas que puedenafectarnos tanto como si nos pasasen a cada uno en particular, como si furemos nosotros los quehacemos las cerezas.

    Puedo entenderle, y ponerme en su lugar, pero no, me parece que yo en su caso tendramiedo.

    Tal vez s, seorita, y le confesar que a m tambin me pasa a veces, de noche, porejemplo, cuando me despierto. Pero aparte de la noche pocas veces. Bueno, s, tambin alatardecer, pero slo cuando llueve o hay mucha niebla.

    Es raro que sin haberlo vivido se pueda presentir al clase de miedo que debe ser.

    S, ve usted, no es como el miedo que se siente cuando uno piensa que tiene que morirsesin que nadie se d cuenta, no; es un miedo ms general, como de algo que no le amenaza a unosolo.

    Como si a uno le entrase de pronto miedo de ser como es y no de otro modo, de ser asen lugar de otra cosa. No es eso?

    Eso es. De ser al mismo tiempo como los dems y como es uno. S, justamente eso es loque yo creo. Es el miedo de ser de esta especie en lugar de ser de cualquier otra, de staprecisamente...

    ...Tan complicada. Ya le entiendo.

    Porque el otro miedo, el de morir sin que nadie se d cuenta puede transformarse a lalarga en una razn de contento. La seguridad de que la muerte de uno no ha de hacer sufrir anadie, ni siquiera a un perro, hace esa idea ms llevadera.

    Pruebo a comprenderle, pero no, no puedo. Es que las mujeres somos diferentes? Tengola seguridad de que no soportara el verme, como usted sola con mi maleta. No porque no meguste viajar, sino porque sin un cario que me esperase en alguna parte, no podra hacerlo. Deverdad, prefiero estar como estoy.

    Pero, seorita, si no es indiscrecin, entre tanto espera usted ese cambio...

    No, tampoco. Usted parece no darse cuenta de lo que significa querer salir de este estado.Es necesario permanecer aqu pensando todo el tiempo y con todas mis fuerzas en ello. De otromodo s que no lo conseguira nunca.

    Tal vez yo no sepa, realmente.

    Usted no puede saberlo porque, por poco que sea, es a su manera. No puede usted saberqu representa no ser absolutamente nada.

    Tampoco a usted, por lo que entiendo, la llorara nadie?

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    Nadie. Y tengo ya veinte aos y quince das. Pero me llorarn algn da. No puede ser deotro modo.

    Es verdad. Lo mismo ser con usted que sera con otra persona, en el fondo. La llorarnun da, estoy seguro.

    No es cierto? Es lo que yo digo.

    Claro. Y, si no es indiscrecin, repito: no pasa usted hambre?

    No, no seor, como ms de lo que se precisa para no pasar hambre. Sola, sola siempre,eso s, pero en mi oficio se come, se come incluso demasiado con eso de estar siempre en el sitiodonde se hace la comida. Y de lo bueno, incluso pierna de cordero. Adems no slo puedo comer,sino que como, ya lo creo. A veces me fuerzo. Quisiera engordar, fortalecerme para hacer msbulto y que se me vea ms. Me imagino que gruesa y fuerte tendra ms probabilidades deconseguir lo que quiero. Dir usted que no deja de ser una ilusin, pero estoy convencida de quecon buena salud me har valer ms. Ya ve usted, somos muy diferentes.

    Sin duda, seorita, pero eso no impide que yo tambin tenga buena voluntad. Antes hedebido de explicarme mal. Le aseguro que si un da deseo cambiar, me entregar a ese deseo, comocualquiera.

    Perdneme usted, pero se me hace difcil creerle.

    Lo comprendo, pero mire usted, no teniendo ningn motivo para prescindir de lasesperanzas de orden general y ste es un hecho que para m cuenta mucho, no me doy a esaidea. Sin embargo poca cosa bastara, me parece, para inclinarme a creer que me es tan necesariocomo a los dems. Bastara con muy poco convencimiento. Acaso no lo tenga por falta de tiempo.Quin sabe! No me refiero, claro, al que paso en los trenes, pensando en esto y aquello, o de charlacon la gente, sino al que se tiene de veras por delante, de un da para otro, el tiempo quenecesitara para pensar en ello y probar de descubrir si eso es tambin necesario para m.

    Sin embargo, me imagino yo, y lo ha dicho usted mismo, hubo un tiempo en que erausted como todo el mundo, no?

    Ciertamente, pero hasta tal punto que todava no me he librado de las consecuencias. Nose puede pretender ser todo a la vez, ni quererlo todo, un tiempo, como usted dice, y yo de esasimposibilidades no me he rehecho an, y no he podido resolverme nunca a escoger un oficio. Peromire, a pesar de todo, he viajado bastante y mi maleta me ha ido llevando por todas partes, inclusouna vez a un gran pas del extranjero. No vend gran cosa, pero tuve ocasin de verlo. Si mehubieran dicho algunos aos antes que me entraran un da ganas de conocerlo no lo hubieracredo. Y ya veusted, un da, al levantarme me entraron ganas y para all me fui. Pocas cosas mepasan, pero, ya ve, tuve ocasin de conocer aquel pas.

    Pero en ese pas habr tambin gente desgraciada, no?

    S, verdaderamente.

    Habr muchachas que esperan, como yo?

    S, s, seorita.

    Entonces?

    Es verdad: tambin all se mueren y son desgraciados y las hay como usted que esperanllenas de fe. Pero por qu dejar de verlo? Por qu no conocer ese otro pas que en el fondo esigual que ste en el que vivimos y en el que ocurren las mismas cosas? Por qu no verlo? Verloadems de ste, por qu no?

    Porque sin razn, me dir usted, porque me da lo mismo.

    Pero, fjese. All los inviernos son mucho menos crudos que aqu, no tienen importancia;all apenas se conoce el invierno...

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    No se est nunca a la vez en todo un pas, qu sabe usted, ni siquiera en toda una ciudad,ni en todo un invierno benigno, no, por ms que uno se empee slo se est donde se est en cadamomento.

    Bueno, precisamente, pero donde yo estaba la ciudad termina en una plaza inmensarodeada de escaleras que parece que no conduzcan a ninguna parte.

    No, no, seor, no quiero saberlo.

    Toda la ciudad est enjalbegada, figrese usted, nieve en pleno verano. Est en el centrode una pennsula baada por el mar.

    Un mar azul, ya lo s. Es azul no es cierto?

    Oh s, azul!

    Perdone usted, seor, pero la gente que habla del azul del mar me da ganas de vomitar.

    Pero si es as. Desde el parque zoolgico se le ve rodeando enteramente la ciudad. Y esazul para quien lo mire, no lo puedo evitar.

    No, sin ese cario de que hablaba, a m me parecera negro. Por otra parte, no es quequiera contradecirle, pero tengo tantos deseos de cambiar de vida, de salir de esto, que no puedopensar en viajes y en ver cosas nuevas. Ya puede usted ver todas las ciudades que quiera, que coneso no adelantar nada y luego resultar, cuando se canse, que est usted lo mismo que antes.

    Es que estamos hablando de cosas distintas. Yo no me refiero a cambios que puedanmodificar la existencia de uno, sino a esos que nos dan gusto mientras los estamos viviendo. Viajardistrae mucho. Los griegos, los fenicios, todo el mundo viaja, y siempre ha sido as.

    S, verdaderamente hablamos de cosas diferentes; no son cambios de esa suerte los queyo deseo, no se trata de viajar, ni de ver ciudades a la orilla del mar. Lo que yo quiero espertenecerme a m misma, poseer algo, cualquier cosa, aunque sean objetos de poca importancia,pero mos, yun lugar, una sola habitacin, si quiere, para m sola. A veces, fjese, me pongo asoar en un hornillo de gas.

    Con eso le ocurrir lo mismo que viajando: no podr detenerse. Despus del hornillodesear usted una nevera elctrica y despus cualquier otra cosa. Ser igual que viajar e ir de unaciudad a otra. No podr detenerse.

    Pero qu inconveniente ve usted en que no me conforme con la nevera?

    No, ninguno, desde luego. Es que pienso en m yme parece que a m semejante idea mefatigara ms que viajar todo el tiempo e ir de una ciudad a otra como hago ahora.

    Mire usted, yo he nacido y me he criado como todo el mundo, y miro a mi alrededor,observo, y no veo motivo para quedarme as. Debo adquirir un poco de importancia como sea. Y siya empiezo por decirme que me cansar de tener una nevera elctrica cuando ni siquiera tengo unhornillo de gas... Adems cmo lo voy a saber? Claro que si usted lo dice ser porque ha pensadoen ello, tal vez ha tenido una nevera y se ha cansado de ella.

    No, no slo no la he tenido, sino que ni siquiera he tenido la ms pequea posibilidad detenerla. Es solamente una impresin. Adems si le hablo de una nevera es porque parece un objetopesado e intransportable para un viajero. Seguramente no hubiese dicho lo mismo a propsito de

    otra cosa cualquiera. Por otra parte, comprendo muy bien que no pueda usted viajar hasta quehaya conseguido, por ejemplo, su hornillo de gas. Probablemente es una tontera por mi parte elhecho de acobardarme ante la sola idea de una nevera.

    Efectivamente es curioso.

    Una sola vez en toda mi vida dese dejar de vivir. Tena hambre, y como no tena uncntimo, no tena ms remedio que ir a trabajar para poder comer al medioda. Como si ese nofuera el destino de todo el mundo, y el mo, en particular! Pero como si no hubiese estadoacostumbrado, ese da no tena ganas de vivir porque me pareca que no haba causa para que lascosas siguieran siendo para m como eran para todos. Necesit un da entero para volver a

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    hacerme a la idea; naturalmente, fui al mercado con mi maleta y com. Luego volvi todo a sercomo antes, con la diferencia, sin embargo, de que a partir de ese da hacer proyectos para elfuturo, aunque slo se trate de si he de poseer o no una nevera, me fatiga mucho ms que antes.

    Me imaginaba algo as.

    Adems, cuando pienso en m mismo, es en trminos de seguir o no seguir existiendo, loque explica que una nevera ms o menos me importe menos que a usted.

    Y, a ese pas que le gust tanto, fueantes o despus de ese da?Despus. Pero cuando pienso en l me alegra constatar que hubiera sido una pena que

    un hombre ms, yo, por ejemplo, hubiese pasado por este mundo sin conocerlo. No es que crea,comprndame, estar mejor dotado que otro cualquiera para apreciarlo, no es eso, pero me pareceque ms vale ver un pas que dejarlo de ver.

    Aunque no puedo ponerme en su lugar, comprendo lo que quiere decir y me parece muybien dicho. Quiere usted decir que puesto que estamos en el mundo, mejor es ver el mayor nmerode cosas posible, no es as? Y que de este modo el tiempo pasa ms de prisa y msagradablemente, no?

    S, algo as. A lo mejor, en el fondo no estamos en desacuerdo ms que acerca de lo quehemos decidido hacer uno y otro con nuestro tiempo.

    No, no solamente es eso, puesto que yo no he tenido todava ocasin de cansarme deninguna otra cosa, sino de esperar. Comprndame, no quiero en absoluto decir que sea ustedforzosamente ms feliz que yo, no; slo que an no sindolo, puede usted permitirse el lujo depensar en remedios para su situacin, cambiar de ciudad, por ejemplo, o ponerse a vender otracosa, y otros que me callo. Yo, en cambio, no puedo ni empezar a pensar en esas cosas, ni siquieraen cuestiones de detalle. Aparte de estar viva, nada ha empezado an para m. Y si alguna vez,cuando hace un tiempo muy hermoso, en verano, pongo por caso, me entra el presentimiento deque algo va a empezar enseguida sin que yo me d apenas cuenta, tengo miedo, s, miedo deabandonarme al bienestar de ese da hermoso y de olvidar aunque slo sea un momento qu es loque quiero, de perderme en el detalle y de olvidar lo esencial. Si me entretengo en los detalles demi existencia estoy perdida.

    Pues, ve usted, yo haba entendido que senta cario por ese chiquillo.

    Me da igual. No quiero saberlo. No quiero empezar a considerar mi situacin menosdesagradable y soportarla un poco mejor, porque en ese caso, como le deca, estoy perdida. Tengomucho trabajo que hacer y lo hago. Cada da me dan un poco ms del que debieran darme y, sinembargo, lo hago. Y acaban por darme trabajos penosos, pero tampoco digo nada y los hagotambin. Porque negarme significara que esperaba que dentro de lo posible mi situacin podamejorar, suavizarse, hacerse un poco ms soportable, o soportable del todo.

    Resulta verdaderamente raro eso de poder darse algn alivio en la vida, algn respiro, yrenunciar a hacerlo.

    S, desde luego, pero yo no me niego a nada, nunca me he negado a hacer nada de lo queme exigen. No me negu al principio, cuando hubiera sido tan fcil, ni me niego ahora cuando anlo sera ms, puesto que cada da tengo ms trabajo. Desde que tengo uso de razn, no recuerdo

    haberme negado nada; he aceptado siempre dcilmente todo, todo absolutamente, con el fin deque llegue un da en que ya no pueda soportar nada. Quizs le parezca un modo demasiadoingenuo, pero no he encontrado nada mejor para salir de esto. Porque una acaba poracostumbrarse, estoy segura; conozco algunas que despus de diez aos estn como el primer da.Es posible acostumbrarse a todo gnero de existencias, incluso a esta ma, y he de estar muy alertapara no acostumbrarme. A veces me angustio, porque aun estando prevenida contra ese peligro deacostumbrarme, el peligro es tan grande que an prevenida, podra no poderlo evitar. Perovolvamos a lo de antes, dgame qu otras novedades se puede encontrar aparte de la nieve, lascerezas y los edificios en construccin.

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    A veces el hotel ha cambiado de dueo y el nuevo es persona franca que charla con losclientes al revs del antiguo que estaba ya harto de amabilidades y no le diriga a uno la palabra.

    Verdad que debo asombrarme de estar todava en el mismo sitio? No es verdad que deotro modo no conseguir nunca nada?

    Todo el mundo sesorprende de encontrarse cada da en la misma situacin. Yo creo quenos sorprendemos de lo que podemos, que no puede uno decidir que se sorprender de unas cosas

    s y de otras no.Cada maana me asombra ms el hecho de seguir as y no lo hago adrede. En cuanto me

    despierto, me asalta la sorpresa y me pongo a recordar. Yo era una nia como todas las dems;nada en apariencia me diferenciaba de las otras. Ve usted, en el tiempo de las cerezas nosdedicbamos todas a robarlas en los huertos. Hasta el ltimo da rob cerezas con ellas, porque fueen esa poca cuando me colocaron. Pero, dgame: qu otras cosas cambian, aparte de lo que ya meha dicho, el propietario del hotel y todo eso?

    Tambin yo, como usted, he robado cerezas, y nada en apariencia me diferenciabatampoco de los dems, salvo, quizs, que me gustaban ya mucho. Aparte del propietario, en elhotel hay a veces un aparato de radio nuevo. Eso es muy importante. Un caf sin msica seconvierte en un caf con msica. Lo cual significa, naturalmente, que hay en l ms gente y que sequeda hasta tarde. Eso reporta noches de buenas ganancias.

    Dice usted ganancias?

    S.

    Oh, a veces creo que si lo hubiramos sabio...! Vino mi madre y me dijo: "Bueno, seacab, ven conmigo, se acab". Y yo la dej hacer, sabe igual que las bestias que se llevan almatadero. Ah, si lo hubiera sabido, si lo hubiera sabido me hubiera defendido, me hubieraescapado, hubiera suplicado, se lo hubiera pedido tan bien, tan bien...!

    Pero no lo sabamos.

    El tiempo de las cerezas continu hasta el fin, como los otros aos. Las dems pasabandebajo de mis ventanas canturreando y yo estaba espindolas detrs de los cristales y me reanpor eso.

    Yo las cog muy tarde.Detrs de los cristales, como si fuera un gran criminal. Se da usted cuenta?, como si

    tener diecisis aos fuera un crimen... Mucho ms tarde dice usted?

    S. Lo ms tarde posible en la vida de un hombre. Ya ve usted.

    Cunteme de los cafs con msica y llenos de gente, por favor.

    Yo no podra vivir sin ellos, seorita. Y me encantan.

    Me parece que a m tambin me gustaran. Me veo en el mostrador, del brazo de mimarido, escuchando la radio. La gente nos hablar de cosas sin importancia y nosotroscontestaremos, y estaremos a la vez juntos y con los dems. A veces me vienen ganas de entrar enuno, pero sola, ya sabe usted, una chica de mi condicin no puede permitirse esas cosas.

    Es verdad, me olvidaba, a veces alguien se queda mirndole a uno.

    Va veo. Y se acerca?

    Se acerca, s.

    Sin motivo?

    Sin motivo. Y entonces se entabla conversacin sobre cualquier tema general.

    Y luego? Qu ocurre luego?

    Oh, nada! Yo no permanezco nunca ms de dos o tres das en la misma ciudad. Losobjetos que vendo no son de gran consumo.

    Qu lstima !

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    La brisa, que se haba calmado, se puso a soplar de nuevo, barri las nubes y, en larepentina tibieza del aire, se dejaron otra vez adivinar las promesas de un prximo verano.

    Pero qu estupendo da hace hoy! repiti el hombre.

    El verano se acerca.

    Bueno, la verdad no es que comience, es que estamos siempre pensando en lo queocurrir maana.

    Oh, no! Si dice usted eso es porque el da de hoy est para usted lo bastante lleno comopara distraerle de maana. Para m el presente no es nada; un desierto.

    Pero usted no hace cosas de las que pueda pensar "ya est hecho"?

    No. Yo no hago nada. Trabajo todo el da pero no hago nunca nada a propsito de lo cualse pueda decir eso. No quiero ni siquiera hacerme esa pregunta.

    No quisiera contradecirla, seorita, pero todo lo que usted haga, lo que viva durante estetiempo, contar para usted ms tarde. De ese desierto, como dice, se acordar despus; se poblarde recuerdos con una precisin fantstica. No podr evitarlo. Parece que nada ha empezado y yaha empezado. Parece que no hagamos nada y estamos haciendo algo. Creemos que avanzamoshacia una solucin, nos volvemos y vemos que ya la hemos rebasado. Aquella ciudad, porejemplo, no la apreci en su justa medida en el mismo momento. El hotel no era muy bueno, la

    habitacin que haba reservado estaba ocupada, era tarde y tena hambre. En aquella ciudad nadani nadie me esperaba, ms que la ciudad misma, enorme, e imagnese usted lo que representa unaciudad tan grande y desconocida, embebida en sus ocupaciones, para un viajero cansado que la vepor primera vez.

    No, no consigo imaginrmelo.

    Nada le espera a uno aparte de una mala habitacin que da a un patio sucio y ruidoso. Y,sin embargo, cuando pienso en ello, me doy cuenta de que ese viaje me cambi, de que muchas delas cosas que haba visto antes de hacerlo me predestinaban a emprenderlo y se esclarecieronentonces. Es despus que uno se da cuenta de que ha estado en tal o cual sitio, ya lo sabe usted.

    En ese sentido tal vez tenga usted razn. Quiz lo que espero ha empezado ya, a partirdel da en que quise que empezase.

    S, seguro que s. Uno piensa que no pasa nada y, en cambio, ve usted, yo creo que loms importante que le habr ocurrido en su vida es precisamente esa obstinacin que pone ahoraen no vivir aun.

    Comprendo lo que quiere usted decir, pero comprndame a su vez: aun en el caso de queese momento haya sido ya, yo no he podido, no he tenido tiempo de darme cuenta. Imagino queun da me ocurrir igual que a usted con lo de ese viaje, me dar cuenta y ser como si me diese lavuelta y se esclareciese todo detrs de m, pero ahora no, ahora estoy demasiado metida en ellopara poder siquiera preverlo.

    De acuerdo, s, y es sin duda imposible explicarle lo que todava no puede ver, pero unotiene fuertes tentaciones de hacerlo.

    Es usted muy amable, pero no estoy en condiciones de entender todava lo que a ese

    respecto se me diga.Pero es conveniente que comprenda usted seorita, est usted segura, porque es que va

    usted a hacer todo ese trabajo por todo el tiempo que haga falta? No es que quiera darle consejos...Pero otra persona en su caso no podra esperar igual que usted habindose ahorrado antes losservicios ms duros. No lo hara otra persona? Pinselo.

    Teme usted que si eso tarda demasiado en llegar, un da, a fuerza de no negarme anada, de aceptar sin una queja todo lo que me ordenen, y un poco ms cada da, llegue a perder lapaciencia?

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    La verdad es que esa voluntad frrea que nada puede ablandar me parece un tantopeligrosa, pero no se lo deca por eso, sino porque se hace difcil creer que una persona de sus aoshaya escogido vivir sujeta a un rigor semejante.

    Es que no me queda otra solucin. Le aseguro que lo he pensado mucho.

    Cuntas personas habitan en la casa en donde sirve?

    Siete.

    Y cuntos pisos tiene que subir?Seis.

    Cuntas habitaciones?

    Ocho.

    Qu barbaridad!

    Pero no, por qu? Si eso no se cuenta as. Me he explicado mal o ha entendido ustedmal.

    No. Estoy convencido de que el trabajo se puede siempre medir, siempre, en cualquiercaso. El trabajo es el trabajo.

    El mo no, se lo aseguro. De este mo se podr decir que ms vale hacer de ms que no

    hacer lo bastante. Si le deja a una tiempo para distraerse o para reflexionar entre horas, estperdida.

    Y tiene usted veinte aos.

    S, y, como quien dice, no he tenido tiempo aun de hacer dao en este mundo. Pero no esesa la cuestin, me parece a m.

    Yo me inclino, al contrario, a creer que s. Y esas gentes a quienes usted sirve debierandarse cuenta.

    No es culpa suya si nosotras aceptamos todo el trabajo que nos echan. Yo en su lugarhara lo mismo.

    Oh seorita, me gustara contarle cmo entr en esa ciudad despus de dejar mi maletaen la habitacin.

    S, desde luego, pero no quisiera que se preocupase usted por m. Me sorprendera quellegase un da a perder la paciencia. No pienso ms que en eso, en el peligro que entraa el llegar aperder la paciencia; me extraara por lo tanto, comprende usted?

    Fue al anochecer, despus de dejar mi maleta...

    Porque tambin nosotras pensamos mucho, sabe usted? Enterradas en ese trabajo nopodemos hacer otra cosa que pensar, pensar. Es una locura lo que pensamos. Pero no es comousted que piensa en no hacer nada. Nosotras pensamos para mal. Y todo el tiempo.

    Era al anochecer, poco antes de la cena, despus de trabajar...

    Nosotras pensamos siempre en las mismas cosas, en las mismas personas, y para mal.Por eso prestamos tan poca atencin a lodo aquello por lo cual no vale la pena preocuparse. Pero,ve usted? Usted hablaba de mi oficio; le parece un oficio esta situacin en la que una est

    obligada a meditar todo el da en lo que no es bueno? Deca usted que era por la tarde, despusde dejar la maleta?

    S, s, seorita. Era al anochecer despus de haber dejado mi maleta en la habitacin,poco antes de cenar, cuando di el primer paseo por la ciudad. Buscaba un restaurante. Es cosadifcil y que lleva tiempo, comprende, encontrar uno que nos acomode cuando no se puede pasarde cierto precio. As es que, mientras andaba buscando, me apart un poco del centro y me tropeccon el zoolgico. Se haba levantado un poco de brisa. La gente sala del trajn de su trabajo y sepaseaba por ese parque que est, como la dije antes, en una altura que domina la ciudad.

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    Pero si estoy convencida de que la vida es buena. Si no, figrese, si me iba a preocupartanto.

    No s lo que sucedi. Desde, que entr en ese parque me convert en un hombre colmadopor la vida.

    No me explico como un jardn, con slo verlo, puede hacer feliz a un hombre.

    Pues le aseguro que es un hecho corriente; seguramente oir usted cosas semejantes

    muchas otras veces en su vida. Mi existencia es tal, comprende usted?, que las solas ocasiones dehablar son como un regalo. Nada, que me sent de pronto tan a gusto en aquel parque como sihubiera sido hecho para m igual que para los dems. Como si, no sabra explicarlo mejor, hubiesecrecido de repente y me hubiera puesto a la altura de los acontecimientos de mi propia vida. Nome decida a marcharme del parque. Se haba levantado un poco de brisa, como le dije antes, y laluz se haba puesto como de un amarillo de miel, y los mismos leones que hacan centellear elpelaje, bostezaban de gusto por estar all. La atmsfera ola a fuego y a len y yo la respiraba comosi fuese el vaho de una fraternidad en la que por fin participase. Los transentes estaban atentosunos a otros y se regalaban en ese resplandor de miel. Recuerdo que me parecieron algosemejantes a los leones. Y que sent dichoso de repente.

    Pero dichoso de qu modo?, cmo cuando uno descansa?, cmo cuando se encuentrala frescura despus de haber tenido mucho calor? Dichoso como lo son los dems todos los das?

    No, ms que eso, creo yo, tal vez porque no tena costumbre. Algo as como una fuerzaimportante que se apoderase de mi cabeza, una fuerza con la que no saba qu hacer.

    Una fuerza que hace sufrir?

    Quiz s, que hace sufrir porque nada parece capaz de calmarla.

    Pero eso es la esperanza, si no me equivoco.

    S, es la esperanza, lo s. Es la esperanza desde luego. Pero de qu? De nada. Laesperanza de la esperanza.

    Si todo el mundo fuese como usted no la conseguiramos nunca.

    Pero no, seorita. Al final de todas las avenidas de ese parque, al final de cada una, se loaseguro, se vea el mar. El mar, qu quiere que le diga?, para lo que tengo que hacer yo en l, me

    da lo mismo. Pero all era distinto; todo el mundo lo miraba, todos, incluso los que eran naturalesde all, incluso los leones, pareca. Y cmo no mirar lo que todo el mundo miraba, aunque fuerauna cosa que en general me es indiferente?

    No deba estar tan azul puesto que ya se pona el sol, segn me ha dicho.

    Estaba azul cuando sal del hotel, luego se fue poniendo poco a poco ms oscuro yabonanzado.

    No, puesto que se haba levantado un poco de brisa no poda estar tanquieto.

    Pero, si usted supiera, era una brisa tan suave, adems deba soplar en las partes altas, enla ciudad solamente, no en el llano. No s muy bien en qu direccin vendra, pero seguramentedel mar no era.

    Adems el sol poniente no deba iluminar todos los leones. Hubiera sido preciso que

    todas las jaulas estuviesen orientadas hacia el mismo lado del parque, hacia el oeste.

    Le aseguro, seorita, que ese era el caso, miraban todas hacia el mismo lado. Y el solponiente iluminaba todos los leones, sin excepcin alguna.

    Es decir que el sol se puso dentro del mar.

    S, exactamente, lo ha adivinado usted. Ya sol daba an en la ciudad y en el parquecuando el mar estaba ya en sombras. Hace de eso tres aos. Por eso los recuerdos son todavaprximos, y me gusta contarlo.

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    Lo comprendo, s. Se piensa a veces que, charlar no es necesario y luego resulta que s,que una lo necesita. De vez en cuando me pongo a hablar con desconocidos, como hacemos ahora,en este mismo square.

    Cuando la gente tiene ganas de charlar se nota, y, es curioso, es cosa que en general noest bien vista. Hay muy pocos otros sitios aparte de los squares en donde eso parezca natural.Deca usted antes que eran ocho habitaciones no? Ocho habitaciones grandes?

    Pues no s exactamente, yo no debo verlas como las vera otra persona cualquiera. En general, a m me parecen grandes. Pero quiz no lo sean tanto. A decir verdad eso depende del da.Hay das en que las encuentro inacabables, otros, en cambio, me asfixian, de pequeas que meparecen. Pero por qu me hace estas preguntas?

    Por nada, por curiosidad, slo por curiosidad.

    Bueno, ya s que puede parecer un poco tonto, pero no lo puedo evitar.

    Si no he comprendido mal, usted es una persona como muy ambiciosa que desea tenertodo lo que los dems tienen, y que no desea de un modo tan valiente que uno podra llamarse aerror y considerarlo... heroico.

    Esa palabra no me espanta, no seor, aunque no se me hubiera ocurrido nunca. Mireusted, mi situacin es tan precaria que, por decirlo de alguna manera, puedo permitrmelo todo.

    Con igual ahnco podra desear la muerte que desear la vida, comprende? Porque si no, dgame,a qu posible consuelo podra sacrificar esa valenta que dice? O quin o qu cosa podra mitigarlos rigores de mi estado? Cualquiera en mi lugar hara lo mismo que yo, cualquiera, claro est, quedeseara seriamente lo que yo deseo.

    Indudablemente. S, cada caso es diferente y cada cual hace lo que cree mejor, no es as?,y habr casos en que uno no pueda evitar el parecer un hroe.

    Comprenda usted, si yo me negase una sola vez a hacer algo, fuese lo que fuese, seracomo si empezase a organizarme, a defenderme, a interesarme por mi trabajo. Primero sera unacosa, despus otra y luego quin sabe. Acallara por preocuparme de mis propios derechos y portomarlos en serio como si existieran realmente. Pensara en ellos. Al fin ya ni me aburrira. Yestara perdida.

    Se produjo un silencio entre ambos. El sol, que se haba ocultado, brill de nuevo. Luego lamuchacha rompi a hablar nuevamente.

    Y despus que fue usted tan feliz en aquel parque, dgame, continu sindolo?

    Lo fui durante varios das. Ocurre a veces.

    Cree usted que eso le ocurre a todo el mundo?

    Tal vez haya gente a quien no le ocurra nunca. Por doloroso que sea debe de ser as.

    Pero es tan slo una suposicin, no es verdad?

    Claro, puedo equivocarme. La verdad es que no lo s.

    Sin embargo, parece usted muy enterado de esas cosas.

    Oh, no ms que otro cualquiera, se lo aseguro!

    Quisiera preguntarle otra cosa: aunque el sol se pusiera dentro del mar, como en ese passe pone tan deprisa, las sombras invadiran la ciudad casi enseguida verdad? Sera ya oscuro a losdiez minutos de comenzar la puesta del sol.

    S, en efecto, pero ya le digo, yo llegu precisamente en ese momento, en el momento delincendio comprende?

    Le creo, s seor.

    Pues no lo parece.

    Le creo, de veras. Pero hubiese podido usted llegar en cualquier otro momento sin queluego hubiera ocurrido nada verdad?

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    Hubiese podido, s, pero llegu precisamente en se, aunque sean un momento que duraslo unos minutos cada da.

    Pero la cuestin no es esa.

    No. No lo es.

    Y luego?

    Luego el parque permaneci igual, slo que era ya de noche. Suba aire fresco de la mar,

    y como haba estado haciendo mucho calor durante el da, resultaba muy agradable.Pero al fin y al cabo tendra usted que marcharse a cenar, no?

    De pronto ya no sent apetito, sino sed. Aquella noche no cen. Quiz ni siquiera meacord de que deba hacerlo.

    Pero no haba salido de su hotel para cenar?

    S, pero luego me olvid de hacerlo.

    Yo, ve usted?, vivo como si fuera de noche durante el da.

    Pero es un poco porque usted quiere, no? Desea salir de esto tal como entr, es decir,precisamente como si despertase despus de una larga noche. Yo s muy bien en qu consiste esode querer que sea de noche alrededor de uno, pero, ya ve usted, me parece intil porque los

    peligros del da nos alcanzan de todos modos.Oh no!, no se trata de una noche tan cerrada; ni creo que el da la haga peligrar. Tengo

    veinte aos. Todava no me ha ocurrido nada. Y duermo bien. Pero ha de llegar un da, llegar, enque me despierte para siempre.

    As, pues, los das son todos iguales para usted, iguales a pesar de su diversidad.

    Esa noche tienen gente a cenar, como todos los jueves. Me toca comer cordero, sola en micocina, al fondo del pasillo.

    Y oir usted desde all el rumor de sus conversaciones siempre igual, tan igual queparece que todos los jueves hablen de las mismas cosas. No es as?

    Efectivamente, y no entender nada de lo que dicen, como de costumbre.

    Y estar all sola, rodeada de los restos de la carne, en una especie de duermevela. Hasta

    que la llamen para cambiar los platos y servir el resto de la cena.No, tocan la campanilla, pero no piense usted, no me despertarn por eso, les sirvo

    medio dormida.

    Tambin ellos se hacen servir sin preocuparse lo ms mnimo por quin es usted. As queen paz, porque al fin y al cabo no pueden ni entristecerla ni divertirla; usted duerme.

    As es. Y luego se van todos y la casa se queda silenciosa hasta la maana siguiente.

    En que usted vuelve a ignorarlos mientras les sirve, a ignorarlos todo lo posible.

    Exactamente, s, pero qu bien duermo entretanto! Mi sueo es como un vrtigo contrael que nada pueden, nada absolutamente. Pero por qu dice usted esas cosas?

    Quiz para ayudarla a hacer memoria, no lo s.

    Pero, ve usted?, un da cualquiera, entrar en el saln a la hora que sea, a eso de las dosy media, y ese da me oirn.

    As ha de ser.

    Les dir: Esta noche no les sirvo. La seora me mirar con asombro. Les dir: Por qu lesvoy a servir si a partir de esta noche...? No, no me imagino cmo se pueden decir cosas de esaimportancia.

    El hombre no replic. Pareca atento a la suavidad de la brisa que se haba levantado denuevo. La muchacha no pareca esperar rplica alguna a sus ltimas palabras.

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    Dentro de poco ser ya verano dijo el hombre, y aadi como suspirando Somosverdaderamente lo ltimo de lo ltimo!

    Dicen que alguien tena que serlo.

    Claro, dicen eso de todo.

    Sin embargo, una se pregunta a veces por qu ha de ser as.

    Qu? Qu seamos nosotros en lugar de otros?

    S, pero en estos extremos una se pregunta tambin si no sera lo mismo si fuesen otrosen vez de nosotros. A veces se lo pregunta una.

    S, y a veces, en ciertos casos, eso es un consuelo, a fin de cuentas.

    No,por mi parte no: eso no me consuela. No, de ningn modo. Es preciso que me limitea pensar en m misma, no en los dems. De otro modo estoy perdida.

    Quin sabe, seorita, a lo mejor todo esto terminar muy pronto para usted,repentinamente; tal vez este mismo verano, nunca se sabe, y entrar en ese saln para decir que enadelante el mundo entero tendr que prescindir de sus servicios.

    En efecto, quin sabe. Cuando hablo de la gente, dir usted que es por orgullo, me pareceque hablo del mundo entero. Entiende lo que quiero decir?

    S, lo entiendo.Abrir la puerta del saln y ya est. Ser de una vez y para siempre.

    Y se acordar siempre ms de ese momento, igual que yo me acuerdo de mi viaje. No hevuelto a hacer un viaje tan hermoso ni que me haya hecho tan feliz.

    Y por qu se pone usted triste de pronto? Es que ve algn motivo de tristeza en ese daen que he de abrir por fin la puerta? Piensa acaso que no es una cosa totalmente deseable?

    No, no es eso, al contrario, me parece totalmente deseable y an ms que eso, si ustedquiere.. Lo que me entristece un poco, verdaderamente, cuando habla de abrir esa puerta, es quecuando lo haga habr sido para siempre y ya no tendr ocasin de hacerlo ms. Me parece tanlejano, tan lejano, el que vuelva a presentrseme oportunidad de volver a ir a un pas que puedainteresarme tanto como ese del que le he hablado, que a veces pongo en duda, me pregunto si no

    hubiera sido mejor no haber conocido ninguno.Perdneme, pero yo no puedo saber, comprende, lo que significa el haber conocido esa

    ciudad y el abrigar esperanzas de volverla a ver, y la tristeza que parece causarle el hecho deesperar ese momento. Por ms que usted se empee en demostrarme que no es cosa alegre, tanamablemente como quiera, no llegar a comprenderlo. Yo no s nada, no s nada ms que esto:que tiene que llegar un da en que abra esa puerta y diga lo que tengo que decir a esa gente.

    Desde luego. No tome usted en cuenta mis reflexiones. Son cosas que se me ocurren conmotivo de lo que me dice, simplemente, pero no quisiera que la desanimasen. Todo lo contrario, yfjese, voy a hacerle incluso una pregunta: Qu momento privilegiado espera para abrir esapuerta? Por qu no se decide a abrirla, por ejemplo, esta misma noche?

    Yo sola no podra.

    Quiere decir que sin dinero y sin instruccin no podra usted volver a empezar y quepor lo tanto hacer eso no la servira de nada?

    Quiero decir eso y tambin otra cosa. Digo que sola sera, no s cmo decirlo, sera algosin sentido. Sola no podra cambiar. Continuar acudiendo regularmente a ese baile hasta que unda un hombre me pida que nos casemos; entonces lo har. Antes no podra.

    Pero cmo puede saber que ocurrira as, si no lo ha probado nunca?

    Lo he probado. Adems lo s; s que sola... en una situacin distinta tal vez, sola en unaciudad... sera, s, como le deca antes, algo sin sentido, no sera lo que quiero ser, a lo mejor ni

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    siquiera sabra lo que soy, y no sabra querer cambiar, como ahora. Me quedara sin hacer nada,dicindome que no vala la pena.

    Comprendo lo que quiere decir, lo comprendo incluso demasiado bien.

    Es necesario que alguien me escoja. Entonces s que tendr fuerzas para cambiar. Yo nodigo que haya de ser igual para todo el mundo. Pero es as en mi caso. Ya lo he probado y lo s. Noporque haya pasado hambre, no, pero es que cuando pasaba hambre todo eso ya no me importaba

    nada. Ya no saba bien quin era el que la pasaba.La comprendo, imagino lo que eso puede ser... S, lo adivino, aunque, claro est, yo no

    haya deseado nunca que alguien me escogiera a m entre todos, y si acaso me ha ocurrido algunavez no ha tenido esa misma importancia.

    Comprende?, nadie me ha escogido nunca, salvo en razn de mis habilidades msimpersonales y para seguir ms inexistente que nunca. Por eso es necesario que alguien me escoja,aunque slo sea una vez. En eso ser tan poca cosa, incluso ante m misma, que no podr escogeryo. Por eso me aferr de este modo a la idea del matrimonio, comprndalo.

    S, s, claro, pero por ms que quiera no logro comprender cmo espera ser escogida sinescoger usted.

    Ya s que puede parecer imposible, pero tiene que ser as. Porque si fuese yo la que

    escogiera, todos los hombres me convendran slo con que yo les interesara un poco. Cualquierhombre que me mirase me parecera deseable por ese slo hecho, y cmo saber si me convena ono si me pareca que s solamente porque me miraba? No. Alguien tendr que adivinar lo que msme conviene, yo sola no lo sabra jams.

    Pero hasta los nios saben distinguir lo que ms les conviene.

    Pero yo no soy una nia. Si me abandonase como una nia a lo que ms me gusta, conlas ocasiones que le salen a una por la calle, que le saltan a una constantemente, vamos, que lo smuy bien, me ira con el primero que buscase en m lo mismo que yo en l, y entonces s que estabadefinitivamente perdida. Seguro que me dir usted que podra empezar una vida diferente, peroya no tengo valor para eso.

    Pero no ha pensado usted en que el que la escoja puede tambin equivocarse y hacersedesgraciado?

    Si que he pensado alguna vez en ello, pero no puedo antes de empezar lo que sea calibrarel mal que puedo causar ms tarde a los dems. Lo que yo me digo es una cosa: Que si todo elmundo hace dao a los dems, ms o menos dao, por el solo hecho de vivir, de escoger, deequivocarse, si eso es inevitable, qu le vamos a hacer?, tambin lo har yo. Har dao a quiensea, si todo el mundo lo hace.

    Tranquilcese. Habr quien adivine que un da usted ha de existir, seguro que s, para esealguien y para los dems. Pero es que yo creo que uno puede llegar a hacerse a la idea de esasituacin de que habla.

    Qu situacin? La de no ser jams escogida por nadie?

    S, llmela como quiera. Porque lo que es a m, eso de ser escogido me vendra tan de

    nuevas que creo que me echara a rer si me ocurra as por las buenas.Pues a m no me vendra de nuevas, sino que, al contrario, lo encontrara muy natural. Es

    precisamente el que nadie me haya escogido lo que se me hace raro. Eso es lo que no llego aentender y a lo que no quiero acostumbrarme.

    Ya le llegar, estoy seguro.

    Gracias, pero lo dice usted para que est contenta o es que eso se adivina, se conoce yaen m por como soy?

    Se adivina, s. Si he de decir la verdad, lo he dicho un poco impensadamente; pero nopara que se quedase contenta, eso no. Lo he dicho porque me lo parece, vamos.

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    Y en su caso cmo lo sabe?

    Bueno, porque... es que no me extraa, s, debe de ser eso... A m, la verdad, no meextraa eso que a usted, en cambio, la extraa tanto, eso de no ser escogido por alguien, y quedesea tan vivamente.

    Pues yo en su lugar hara por tener ese deseo por encima de todo y no me quedara as.

    Pero no lo tengo, qu quiere usted?, y tendra que venirme de... de fuera. Nada puedo

    hacer.Ah, crame, oyndole me entran ganas de morirme!

    Por mi causa? De veras, o es un hablar?

    Es un hablar, desde luego, entre usted y yo.

    Porque la verdad es que no me gustara ni poco ni mucho provocar en alguien, aunquefuese una sola vez, un deseo tan violento.

    Perdneme usted.

    Oh no, no tiene ninguna importancia!

    Y quiero que sepa que le estoy muy agradecida.

    Pero de qu?

    No lo s, de su amabilidad.

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    II

    El nio vino tranquilamente desde el fondo del square y se plant de nuevo delante de lamuchacha.

    Tengo sed declar.

    La muchacha sac de la bolsa un termo y un jarrillo.

    Claro dijo el hombre, despus de comer sus dos bizcochos le ha entrado sed.

    La muchacha le indic el termo y lo destap. La leche muy caliente todava hume al sol.

    S, pero ya le he trado leche dijo.

    El nio bebi vidamente todo el contenido del jarrillo y se lo devolvi a la muchacha.Alrededor de los labios rosados le haba quedado como una nube de leche. La muchacha se los

    sec con un gestopreciso y suave. El nombre sonri al nio.Lo deca slo por decir dijo, slo por eso.

    El nio contempl al hombre que le sonrea, con absoluta indiferencia. Luego volvi a laarena. La muchacha lo sigui con la mirada.

    Se llama Jacques dijo.

    Jacques repiti el hombre.

    Pero ya no pensaba en el nio.

    No s si habr notado usted continu que siempre se les queda leche en los labioscuando terminan de beber. Es curioso. Tienen ya su manera de hablar, de andar, y, de pronto,cuando beben leche uno se da cuenta...

    Este no dice nunca leche, dice siempre mi leche.

    Cuando veo algo as, como esta leche, me entra no s por qu una confianza... Como unconsuelo y al mismo tiempo un cierto abatimiento. En el fondo creo que todos los nios merecuerdan a los leones de aquel parque. Me parecen leones pequeos, pero leones al fin y al cabo.

    Pues no se dira que le hagan a usted tan feliz como aquellos leones con las jaulas de caraal sol.

    S, me hacen feliz pero no del mismo modo, es verdad. Son un poco inquietantes yturbadores. Y no es que los leones me gusten especialmente, no. Es, como quien dice, un modo dehablar.

    Tal vez exagera usted un poco la importancia de esa ciudad y con ello perjudica el restode su vida. O es que sin haberla visto pretende que yo comprenda la clase de felicidad que pudocausarle?

    Pues quiz s. Quiz lo que me gustara es podrsela describir a una persona como usted.

    Oh, gracias, es usted muy amable!, pero, ve usted?, yo no he querido decir que seaespecialmente desgraciada a causa de mi situacin, ms desgraciada que cualquier otra persona enesa misma situacin. Se trata de otra cosa, de algo que temo que el conocimiento de ningn pasdel mundo podra borrar.

    Perdone, seorita, pero cuando he dicho que me gustara poder describir a una personacomo usted los buenos momentos que pas en aquella tierra, no pretenda insinuar que sea usteddesgraciada por causa de no saberlo; de ningn modo; quera decir simplemente que me pareca

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    usted una persona indicada para comprenderme. Nada ms, se lo aseguro. Pero ya he habladodemasiado de este tema y seguramente la estoy cansando.

    No, de veras que no. Yo quera tan slo advertirle que si pensaba usted que soydesgraciada, estaba en un error. Naturalmente que a ratos lloro, claro que s, pero es deimpaciencia, de irritacin, si quiere. Pero por nada ms; la ocasin de estar seriamente triste, tristepor m misma, no ha llegado todava.

    S, ya veo lo que quiere decir, pero, no podra ser que se equivocase y acabase no viendolos inconvenientes de esto de ahora?

    No, no puede ser. O ser desgraciada como todo el mundo o no serlo. Quiero serlo comolos dems si no lo evitar por todos los medios. Qu la vida es triste? Bueno, pero quieroaveriguarlo yo, comprende, yo slita y hasta el fin, y tanto como pueda. Luego, qu se la va ahacer?, me morir siendo como yo he querido y ya me llorarn. Yo quiero un destino como el detodos. Pero, cunteme cmo era aquello.

    Lo hara muy mal. No dorma, comprende, y sin embargo no estaba cansado en absoluto.

    Y qu ms?

    No coma y no tena apetito.

    Qu ms?

    Mis problemas, mis pequeas cosas, se haban desvanecido como si no hubieran existidonunca ms que en mi imaginacin. Me acordaba de ellos como de una cosa muy lejana y me hacansonrer.

    Pero al final tendra hambre y se sentira fatigado, no puede ser si no.

    Claro, pero es que no me qued lo bastante en aquel sitio como para volver a tenerhambre y sentir cansancio.

    Pero cuando volvi a sentirlo sera un cansancio enorme, no?

    Me qued dormido un da entero en un bosque del borde de la carretera.

    Cmo esos vagabundos que dan tanto miedo?

    S, igual, con mi maleta al lado.

    Ya comprendo.No, seorita, no creo que pueda entenderlo todava.

    Quiero decir que lo intento y que un da lo conseguir, comprender de golpe lo que medice ahora. Porque poder, puede cualquiera, verdad?

    S, pero yo creo que llegar un da en que lo comprender usted mucho ms quecualquier otra persona; lo comprender hasta el fondo.

    Ah!, no se imagina usted lo difcil que es eso que le deca antes, eso de obtener por unamisma, sin ayuda de nadie, un destino como el de los dems. Quiero decir lo difcil que es sobretodo vencer la dejadez que le entra a una, comprende usted?, de tanto desear a solas con unamisma las ventajas de que gozan los dems.

    Probablemente eso es lo que impide a muchos el intentar alcanzarlas. La admiro por

    saber superar esos obstculos.Oh s, pero con la voluntad no basta! Hasta ahora si bien es verdad que he gustado a

    algunos hombres, todava ninguno me ha pedido que me casara con l. Una cosa es que a unhombre le guste una chica y otra muy distinta que se quiera casar con ella. Hay que admitirlo;contra eso no se puede. Pero es preciso que alguien me tome en serio por lo menos una vez. Querapreguntarle una cosa; cuando se desea algo continuamente, a todas horas del da y de la noche,cree usted que se acaba forzosamente por conseguirlo?

    No creo que se tenga forzosamente que obtener, pero s por lo menos que ese es el mejorcamino para conseguirlo. No conozco otro.

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    Es un hablar, verdad usted?, y como que no nos conocemos puede decirme la verdad.

    S, le repito que no conozco otros medios. Aunque, bien mirado, tal vez tenga pocaexperiencia y no pueda saber a ciencia cierta si es as o no.

    Porque yo he odo decir lo contrario, o sea que es no preocupndose en absoluto porcontener una determinada cosa como se acaba por conseguirla.

    Pero cmo es posible no querer una cosa y al mismo tiempo desearla tanto?

    Es lo que yo me digo, y la verdad es que esa manera de ver las cosas no me ha parecidonunca del todo seria. Eso est bien, creo yo, para la gente que desea alguna cosa en concreto, quetiene ya algo y que desea algo ms, pero no para los que como nosotros, perdn, quiero decir quepara los que como yo, no desean todo, no en concreto, sino... cmo se dice eso?

    Por principio.

    Eso, s. Pero me gustara que me siguiese hablando de los nios. Deca usted que legustaban.

    S. A veces, cuando no tengo con quien hablar, me pongo a hablar con ellos. Pero, ya sabeusted, con los nios no se puede hablar mucho rato.

    Oh s, lleva razn!, somos loltimo de lo ltimo.

    Bueno, yo no quiero decir que me sienta necesariamente desgraciado o triste, cuandodigo que a veces tengo tantas ganas de hablar que recurro a los nios. No, no es eso, puesto que encierto modo he escogido la vida que hago y no iba a ser tan necio como para escoger una vida queme hiciera desgraciado.

    Oh, perdone, no quise decir eso! La frase se me ha escapado a la vista de este da tanhermoso. Debe usted intentar comprenderme sin tomar muy en cuenta mis palabras. El buentiempo, a veces, me hace dudar de todo, pero es slo unos momentos. Perdone.

    De nada, no tiene importancia. Comprndame, si vengo de cuando en cuando a sitioscomo ste, es porque llevo ya varios das sin hablar, sin charlar con nadie, es decir, solamente conaquellos a quienes vendo mis mercancas, que suelen ser gente con prisa o desconfiada con la queno puedo cruzar otras palabras que las indispensables para hacer el artculo. Y varios das as senota, ya lo creo. Se aburre uno tanto sin poder conversar con alguien, sin alguien que le escuche,

    que es como una enfermedad; puede dar incluso fiebre.S, ya lo s, en esos casos parece que pueda una prescindir de todo, de comer, de dormir,

    de todo menos de hablar con alguien. Pero en aquella ciudad no necesit usted nios, verdad?

    No, no eran los nios lo que interesaba.

    Claro, as lo haba entendido antes.

    Los vea de lejos. Hay muchos en los arrabales y andan muy libres; a la edad de ese quecuida usted, a los cinco aos, ya atraviesan solos de punta a punta la ciudad para ir al parque.Comen en cualquier sitio y duermen la siesta a la sombra de las jaulas de los leones. Les vea delejos durmiendo a la sombra de las jaulas.

    Los nios, verdaderamente, tienen todo el tiempo por delante, hablan con quienquieraque les dirija la palabra y estn siempre dispuestos a escuchar, pero una no sabe qu decirles.

    Ah est lo malo, s. No tienen nada contra los solitarios ni desconfan de nadie, pero,como usted dice, no se sabe de qu hablarles.

    Y qu ms?

    Oh!, ellos aprecian a cualquiera que les hable de aviones y de locomotoras. Slo se lespuede hablar de eso, siempre de lo mismo. Claro que en el fondo importa poco, qu ms da?

    Lo dems no lo pueden entender, la infelicidad, por ejemplo, y hablarles de ello nopuede hacerles ningn bien.

    Si se les habla de otras cosas no escuchan, se van.

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    Yo, a veces, hablo sola.

    A m tambin me ocurre.

    Pero no es que me hable a m misma, no. Hablo a una persona imaginaria, y no a unapersona cualquiera, sino a mi enemigo personal. Fjese, todava no tengo amigos y ya inventoenemigos.

    Y qu le dice usted?

    Lo insulto sin dar jams explicaciones. Por qu har eso, dgame?Quin sabe? Probablemente porque un enemigo es una persona que no nos comprende

    y usted, no soportara que la comprendiesen, el consuelo que eso da.

    Adems es un modo de decir algo que no tenga nada que ver con el trabajo.

    -- S. Y puesto que nadie la ha de or y que le gusta, Por qu se va a privar de ello?

    Cuando hablaba de la infelicidad que los nios no pueden entender me refera a lainfelicidad en general, a la de todo el mundo, y no a la de nadie en particular.

    Y as lo he entendido, no se preocupe. Sera horrible que los nios pudieran entender enqu consiste la infelicidad. Son los nicos seres que uno no soporta ver sufrir.

    Hay mucha gente feliz, verdad?

    No lo creo. Muchos creen que serlo es muy importante y creen que lo son, pero, en elfondo, no lo son tanto.

    Pues yo me imaginaba, en cambio, que era como un deber de todos los hombres el buscarla felicidad, igual que se busca el sol y no la sombra. Mire usted, en mi caso, por ejemplo, con quafn me lo tomo.

    S, es como un deber, yo tambin lo creo. Pero cuando uno, comprende?, busca el sol, esporque est en la oscuridad. No puede hacer otra cosa. En la oscuridad no se puede vivir.

    Pero esa oscuridad me la hago yo misma, e igual que los otros buscan el sol, yo tambinlo busco, y la felicidad es lo mismo. Lo hago para encontrar mi felicidad.

    S, ya lo comprendo, precisamente porque las cosas en su caso se plantean de un modoms sencillo, no tiene usted otra salida, pero los dems s que la tienen, y puede que se aburran por

    otra cosa que no saben bien en qu consiste.El seor de la casa en que sirvo parece feliz a primera vista. Esun hombre de negocios

    con mucho dinero. Sin embargo, es distrado como si, s, como si se aburriese. Yo creo que no meha mirado nunca, que me conoce sin haberme visto.

    Pues usted es una persona que se hace mirar, seorita.

    Este no mira nunca a nadie, se dira que no sabe para qu tiene los ojos. Por eso creo quees menos feliz de lo que parece. Como si estuviese cansado de todo, incluso de ver.

    Y su mujer?

    Su mujer tambin parece feliz, pero yos que no lo es.

    Las mujeres de esa clase de hombres se acobardan fcilmente y tienen una mirada caday fatigada de mujeres sin ilusiones, verdad?

    No, sta no; tiene una mirada clara y nada la coge desprevenida. La tienen por una mujermimada por la vida. Pero no, yo s que no. En mi oficio una se da cuenta de estas cosas. Amenudo, por la noche viene a la cocina con una cara inconfundible de no saber que hacer, como sibuscase mi compaa.

    Es lo que decamos: en el fondo, la gente se adapta mal a la felicidad. Todos la desean,pero en cuanto la consiguen se atormentan pensando...

    No s si es que uno no se adapta bien a la felicidad, o si es que la gente la entiende mal, sies que no sabe lo que quiere, ni servirse de lo que tiene, o si al contrario se cansa de tanto usar lasmismas cosas, no lo s; pero lo que s s es que se habla de ella, que la palabra existe y que no la

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    habrn inventado en balde. No porque me haya dado cuenta de que las mujeres casadas, inclusolas que pasan por ms dichosos, se preguntan por las noches por qu llevan la vida que llevan enlugar de otra cualquiera, voy a pensar que esa palabra se ha inventado en vano. No debo sacarconclusiones.

    Desde luego que no. Cuando decamos que la gente se adapta mal a la felicidad, estclavo que no queramos decir que haba que evitarla. Pero yo quera preguntarle: Es siempre a esode las seis cuando esa mujer viene a verla? Y le pregunta siempre que qu tal le va a usted enaquel momento?

    S, siempre es a esa misma hora.Ya s, no vaya usted a creer, ya s que es una hora enque muchas mujeres echan de menos otra cosa muy distinta, que nada tiene que ver con lo quetienen ocon lo que no tienen, pero no es slo eso, no me basta con esa explicacin.

    Cuando se tiene todo para que las cosas vayan viento en popa, siempre pasa lo mismo, lagente encuentra el modo de echarlo a rodar. Y es que la felicidad les resulta amarga.

    Es igual. Se lo repito, quiero conocer la amargura de la felicidad.

    Se lo deca sin intencin, slo porhablar.

    Parece que, aunque no sea para desilusionarme, quiere usted ponerme sobre aviso.

    No es eso, casi que no es eso. En todo caso, muy poco, se lo aseguro.

    Pero ya ve usted que mi mismo oficio me entera de los inconvenientes de la felicidad; nose preocupe. Por otra parte, poco importa, en el fondo, que sea la felicidad u otra cosa; yo necesitoalgo a que agarrarme. Quiero la parte que me toca, ni ms ni menos. Quiero hacer como todo elmundo. No puedo ni siquiera imaginar que me tenga que morir un da sin haber tenido mi parte,sin poder mirar cuando llega la noche, igual que hace la seora cuando viene a verme.

    Resulta difcil imaginarla con los ojos cansados. Quizs no lo sepa usted, pero tiene unosojos muy bonitos.

    Sern bonitos algn da.

    Qu quiere usted?, imaginar que algn da puede llegar a tener algn parecido con esaseora, como quiera que sea, desilusiona un poco.

    Pero ser lo que tenga que ser, y pasar por todo lo necesario. Esa es mi mayor

    esperanza. Mis ojos sern bonitos y luego se volvern sombros, como todos los ojos.

    Cuando le deca que sus ojos eran bonitos me refera sobre todo a la mirada.

    Pues se equivoca, sin duda. Y aunque no se equivocase, la mirada es ma y no meconformo con ella.

    Comprendo, s, seorita, pero es difcil no decir que, por lo menos para los dems, tieneusted bonitos ojos.

    Porque si no estoy perdida. Slo con que me conforme con tener la mirada que tengo,estoy perdida.

    Y esa mujer va a la cocina, deca usted?

    S, a veces. Es el nico momento del da en que lo hace. Y siempre me pregunta lo

    mismo: que qu tal me va.Como si algo pudiera cambiar para usted de un da para otro...

    Exactamente, s.

    Esta clase de gente se hace ilusiones a nuestro respecto, qu quiere usted. Pero, quinsabe, a lo mejor eso de entretenerlos forma parte de nuestro servicio.

    Acaso ha servido usted tambin a un amo, que comprende tan bien estas cosas?

    No, seorita pero la gente de nuestra condicin vivimos tan amenazados por eso que locomprendemos mejor que los dems.

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    Entre el hombre la muchacha se produjo una pausa lo bastante larga como para quepareciesen distrados, ocupados tan slo en gozar de aquella hora benigna. Luego el hombrerompi a hablar de nuevo. Dijo:

    En lo principal estamos de acuerdo. Cuando le hablaba de esa mujer, y en general de losque evitan ser del todo felices, no quera ni mucho menos decir que no haba que seguir suejemplo, que no tenamos que probar nosotros y fracasar tambin, a nuestra vez. Ni tampoco queno se hayan de consentir deseos como ese que usted tiene de un hornillo a gas y precaverse deantemano contra los que le entrarn despus, cuando ya lo haya comprado y sea suyo, el de lanevera, por ejemplo, o el de la misma felicidad. No he querido insinuar ni por un momento quepona en duda lo bien fundamentado de sus esperanzas. Al contrario, crame, me parecen muypuestas en razn.

    Es que se va usted ya, que me habla de ese modo ?

    No, no, es simplemente que no quiero que se engae acerca del sentido de mis palabras.

    Al orle hablar as de repente, me haba parecido que sacaba la conclusin de todo lo quehabamos dicho porque le haba entrado prisa por marcharse.

    No, no tengo ninguna prisa. Le deca que estaba de acuerdo con usted e iba a aadir que,a pesar de todo, lo que no acababa de entender era eso de que acepte todo el trabajo suplementarioque le dan, siempre y de cualquier clase que sea. Siento hacerme pesado, pero es que nopuedoadmitirlo de ningn, modo, an entendiendo muy bien las razones que tiene usted para hacerlo.Temo... lo que temo, ve usted, es que se crea obligada a aceptar el mximo de explotacin paramerecer un da el acabar totalmente con ella.

    Y si as fuera?

    Oh no, de ningn modo! Nada ni nadie tienen, a mi juicio, la misin de recompensarnuestros mritos personales, sobre todo los desconocidos y oscuros. Estamos abandonados.

    Y si yo le dijera que no es eso, sino tan slo el deseo de conservar lo ms ntegro posibleel horror que me inspira este oficio?

    Perdn, pero no, ni siquiera en ese caso puedo estar de acuerdo. Usted ha empezado ya avivir en la realidad y tiene que repetrselo incansablemente. Siento tenerle que hablar as, pero s,lo creo. Creo que ha empezado usted y que tambin para usted pasa el tiempo y que lo pierde, loderrocha aceptando esas faenas u otras que podra evitar.

    Es usted muy amable intentando ponerse en mi lugar y ser tan comprensivo. Yo nopodra.

    Porque usted tiene otras cosas en que pensar; esa es la ventaja, lo ve?, de no poner tantoahnco en la esperanza.

    A lo mejor tiene usted razn, tal vez el hecho de que est decidida a salir de esto es yauna seal de que la cosa ha comenzado. Y el que llore de vez en cuando tambin puede ser unaseal; ms vale que me d cuenta.

    No, llorar todo el mundo llora; no es eso; lo que es una seal es que est usted aqu,simplemente.

    Pero un da fui al sindicato a informarme y me dijeron que la mayor parte de las cosasque hacemos entraban dentro de nuestras obligaciones normales. Fue hace dos aos. A usted, en elfondo, ya se lopuedo contar: a veces en este oficio tenemos que ocuparnos de ancianas de ochentay dos aos que pesan noventa y dos kilos y que no estn en sus cabales, y que se hacen susnecesidades encima a todas horas del da y de la noche, y de las que nadie quiere ni or hablar. Estan penoso que, s, lo confieso, una acaba por ir al sindicato. Pero resulta que estas cosas no estnprohibidas, no estn ni siquiera previstas. Adems, aunque estuvieran previstas, ya sabe usted quesiempre habra entre nosotras alguna dispuesta a hacer cualquier clase de trabajo, a hacer lo quelas dems no quisiramos hacer; siempre habra alguna que quisiera aceptar lo que a las dems nosdara vergenza.

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    Noventa y dos kilos, dice usted?

    S, la ltima vez que se pes y despus todava ha engordado, y fjese, no fjese matarlahace dos aos al volver del sindicato, cuando yo tena dieciocho aos y ella ya estaba as de gorda,y no la he matado tampoco a pesar de que cada da es ms fcil, porque cada da envejece un pocoms y se vuelve ms dbil a pesar de su gordura y estoy sola con ella, en el cuarto de bao, queest al fondo del pasillo que le deca antes, y que es largo como la mitad de este jardn, y de quebastara mantenerla tres minutos debajo del agua para acabar con ella. Adems es tan vieja que sushijos no daran demasiada importancia a su muerte, ni ella tampoco, porque ya no se entera denada. Y fjese bien, no slo no lo hago, sino que la cuido muy bien, por las razones que ya le hedicho, es decir porque matarla significara que me imagino que mi situacin podra mejorar sinvariar las cosas de como estn, o sea hacerse simplemente soportable. Y cuidarla mal seraigualmente contrario a mis planes porque siempre habra otra dispuesta a hacerlo bien. "Por cadauna que se va, hay diez esperando", es el nico estatuto de nuestro oficio. No, desde luego que no:slo un hombre puede sacarme de esto, ni el sindicato ni yo misma. Ya se lo he dicho.

    Ah, de verdad, ya no s qu decirle!

    Dejmoslo.

    S, seorita, pero por ltima vez, lo de esa mujer, creo yo y usted misma lo dice, sera casicomo no hacerlo. Nadie, ni ella misma, le dara mucha importancia, ya lo ha dicho usted. Por

    ltima vez, y no es que quiera darle consejos, no, pero yo creo que en ciertos casos, cualquiera,otros en su caso, podran hacerlo y seguir esperando de la misma manera lo que hubiese de venir.

    S, es intil que me lo diga. Prefiero que esa cosa horrenda siga engordando. Es mi nicomedio de salir de esto.

    Es un hablar, verdad usted?, pero yo simplemente me preguntaba si no sera como undeber el buscar respiro a esa esperanza tan rigurosa.

    Conozco a una, en el fondo lo mismo da ya que se lo cuente, que lo ha probado, que hamatado.

    No, no puede ser, lo habr credo incluso ella misma, pero no puede ser, no lo ha hecho.

    S, a un perro. Cuando tena diecisis aos. Y no me diga usted que no es igual; ella lohizo y dice que es casi lo mismo.

    Bueno, sera que no le daban de comer, pero eso no es matar.

    Si que le daban, ella y el perro coman la misma comida. Era uno de esos perros quecuestan mucho dinero, sabe? A los dos les daban una comida especial, pero la misma. Y un daella le rob su bistec, una vez slo. Pero a partir de ese da lo necesitaba.

    Claro, era an muy jovencita y necesitaba carne, como los nios.

    Lo envenen. Aprovech cuando estaba durmiendo para echar esponja en su comida. Depoco le vali que estuviese durmiendo, me contaba, porque el perro tard dos das en morir. Sque es igual. Ella que lo vio morir lo sabe.

    Pero... que no hubiese sido natural es que no lo hubiera hecho.

    Por qu se ensaa ahora con el perro? A pesar de lo que coma, era su nico amigo. Nos

    parece que no somos malos y ya ve!Es que todo esto no tendra que existir. Pero como existe, no tenemos ms remedio que

    hacer cosas que no deberamos hacer. Es inevitable, absolutamente inevitable.

    Se averigu que haba sido ella quien lo haba matado y la echaron. No podan hacer otracosa porque matar a un perro indica que se tienen malos sentimientos. Ella tena tantosremordimientos que deca que hubiese preferido que la castigaran de verdad. En este oficio leentran a unas ganas de cosas espantosas.

    Pues djelo.

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    Trabajo durante todo el da y le aseguro que preferira trabajar an ms con tal de quefuese en algo que se hiciera al aire libre, a la vista de todos, que se midiese como lo dems endinero. Megustara hacer de picapedrero en los caminos o de pen en una fragua.

    Pues hgalo, por qu no?, haga de picapedrero y deje esto.

    No, no puede ser, yo sola, ya se lo he dicho antes, no lo conseguira. Ya lo he probado yno he podido. Sola, comprndalo, sin el cario de nadie, creo que me dejara morir de hambre, me

    abandonara.Hay mujeres que hacen de picapedrero, las hay y no son menos mujeres por eso.

    Lo s y me lo repito cada da, no tema. Pero, ve usted?, por ah tena que haberempezado. Ahora s que no podra. Esta situacin la saca a una tanto de quicio que, como le deca,fuera de ella se encontrara una todava ms sin sentido, llegara a creer que no vala la pena deseguirse alimentando. No, desde ahora lo que me hace falta es un hombre para el que existir; sloas podr hacerlo.

    Pero eso, seorita, ya sabe usted cmo se llama...

    No, no lo s. Lo que s es que debo perseverar en esta esclavitud para que un da lepueda volver a tomar gusto... a comer, por ejemplo.

    Perdone, yo...

    No, fjese, es necesario que siga as el tiempo que sea. Y no es un empeo, crame, es queno vale la pena buscar alivio a tanta esperanza, como usted dice, porque si lo intentase ya notendra ninguna clase de esperanza. Espero. Y entre tanto procurar no matar a nadie, ni a un perro, porque esas son cosas demasiado serias que podran volverme mala para toda la vida. Perohablemos un poco de usted que viaja tanto y que tambin est solo.

    Viajo, s, y estoy solo.

    Tal vez algn da. yo tambin viajar.

    No se puede estar viendo a la vez ms que una sola cosa, y el mundo es grande, y paraverlo no contamos ms que con nosotros mismos, con nuestros dos ojos. Parece poca cosa, pero yave usted, todo el mundo viaja.

    Pero aunque slo se pueda ver una cosa cada vez, debe de ser un buen pasatiempo, me

    imagino.

    El mejor sin duda, o por lo menos pasa por tal. En los trenes el tiempo pasainsensiblemente, como cuando uno duerme. Y en los barcos todava ms. Se pone uno a mirar elentarimado y el tiempo vuela.

    A veces, en cambio, pasa tan despacio que parece que le salga a una del cuerpo.

    Pero usted podra hacer un viajecillo si se tomase ocho das de vacaciones. Bastara conquererlo. Ahora mismo, mientras espera, quiero decir, podra hacerlo.

    Verdaderamente, esperar se hace muy pesado. Me afili a un partido poltico, creyendo,no que por eso las cosas habran de ir ms deprisa, sino que la espera me parecera ms corta, perode todos modos es muy pesado.

    Pero precisamente, igual que se ha afiliado a un partido y que va a ese baile y que hacetodo lo que le parece bueno para salir de esto, mientras espera que llegue el momento de que lascosas se presenten como usted las desea, podra tambin hacer un viaje.

    Yo no quiero decir ms que a veces se me hace muy largo.

    Bastara con que abandonase usted un poco esta tesitura y podra echarse un viajecillo deocho das.

    Al salir del baile, el sbado, ya lo he dicho, a veces lloro. Porque cmo se puede obligara un hombre a que la quiera a una? El cario no se puede forzar. A lo mejor es esa tesitura queusted dice la que hace que no les guste a los hombres. Es rencor y eso no puede gustar.

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    Yo slo quera decir que esa tesitura le impide tomarse ocho das de vacaciones. No meatrevera a aconsejarla que hiciese como yo y que considerase excesiva tanta esperanza; no es eso.Pero a pesar de todo, comprende, ya que ha decidido, por ejemplo, dejar vivir a esa mujer todo loque quiera, y hacer todo lo que la exijan para que se haga absolutamente necesario salir de estoalgn da, podra, por ejemplo, como compensacin, tomarse unos das de vacaciones y dar unavuelta. Incluso yo lo hara, me parece.

    Ya le entiendo, s seor, pero qu hara, dgame, con esas vacaciones? No sabra cmoaprovecharlas. Se me iran mirando cosas que no llegaran a interesarme.

    Hay que aprender a que le interesen auno, hay que aprender aunque cueste. Podraaprender ya desde ahora con vistas al porvenir. Porque se aprende a ver las cosas con inters.

    Pero cmo quiere usted que aprenda a interesarme por las cosas actuales si estoyextenuada de esperar las de maana? No tendra paciencia para fijarme en lo nuevo.

    Pues no se hable ms del asunto. Se lo propona como cosa sin mayor importancia.

    Oh, si usted supiera!, puedo querer tanto!

    Cuando un hombre la saca a bailar piensa usted enseguida que pudiera ser el que se hade casar con usted?

    S, as es. Hoy demasiado prctica, Ve usted?, eso tiene la culpa de todo. Pero qu le

    voy a hacer? Creo que no podra querer a nadie si no despus de haber empezado a ser libre, y esecomienzo de libertad slo puede drmelo un hombre.

    Y, perdone, de un hombre que no la saca a bailar, piensa tambin que es el que podracasarse con usted?

    Menos, porque creo que en el movimiento y en las vueltas del baile es donde es ms fcilque un hombre pueda olvidar lo que soy, o si se hubiese enterado entonces, sentir menosrepugnancia por ello. Bailo bien, le advierto, y cuando bailo nadie se da cuenta de mi condicin.Entonces soy igual que las dems. Oh! aveces ya no s qu hacer.

    Pero mientras dura el baile; piensa usted en eso?

    No, mientras bailo no pienso en nada. Pienso antes o despus, pero entre tanto es como sidurmiera.

    Todo llega algn da, todo. Parece que nunca haya de ocurrir nada y ocurre. No hay unsolo hombre entre tantos millones a quien eso que usted espera no le haya ocurrido.

    Temo que se equivoque usted acerca de lo que espero.

    Bueno, no hablo slo de lo que usted sabe que espera, sino de lo que espera sin saberlo.De algo inminente que espera usted sin saber.

    No veo lo que quiere usted decir. Es verdad que no espero eso como cosa prxima. Perome gustara, de todos modos, saber cmo ocurre. Dgamelo, quiere?

    Ocurre como todo lo dems.

    Cmo lo que espero sabindolo?

    Igual. Pero cmo explicarle cosas de las que lo ignora usted todo? Yo creo que eso

    ocurre lo mismo de repente que tan lentamente que uno no pueda darse cuenta. Y cuando ya haocurrido no se siente el menor asombro, parece que siempre ha sido as. Un da se despertar y yaesta. Como el hornillo de gas, un da se despertar y sin saber cmo, el hornillo habr llegado hastausted.

    Pero usted por ejemplo, que se pasa todo el tiempo viajando y que est tan pocoexpuesto a los acontecimientos, si he entendido bien...

    Puede ocurrir en cualquier parte, incluso en el va y viene de los trenes. La nicadiferencia entre esos acontecimientos y los que usted desea vivir es que no tienen futuro, que no sepuede fundar nada en ellos.

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    Ah, qu triste debe ser a la larga el vivir siempre de cosas que no tengan futuro! Ya veoque tambin usted debe llorar a veces.

    No, es como en todo, uno acaba acostumbrndose. Adems eso de llorar es cosa que leocurre a todo el mundo por lo menos una vez en la vida, a cada uno de los millones de hombresque pueblan la Tierra. Llorar no prueba nada. Adems cualquier cosa me consuela. Por ejemplo,siento un gran contento cuando me despierto por la maana. Cuando me afeito canto muy a menudo.

    No creo, usando sus mismas palabras, que cantar pruebe tampoco nada.

    Pero no, si es que vivir me gusta. No creo que sobre eso nos podamos, quiero decir quenadie se pueda equivocar.

    No se lo que ser, pero probablemente es por eso por lo que no acabo de comprenderle.

    Pero seorita, por desgraciada que se sienta, digo por simplificar, perdone que insistatanto en lo mismo, debiera, permtame, poner un poco ms de buena voluntad.

    Pero, por favor, si no puedo esperar ms y sigo esperando, si no puedo ya ms de lavar ala vieja y lo sigo haciendo, si hago todo lo que no puedo ya hacer qu quiere usted ms?

    Pero cuando digo buena voluntad quiero decir que podra usted lavar a la vieja como sifuera otra cosa, como quien limpia una cacerola, por ejemplo.

    No. Eso tambin lo he probado ya, pero no se puede. Es una cosa que se re y huele mal,una cosa viva.

    Entonces qu hacer?

    A veces ya no lo s. Tena slo diecisis aos cuando todo esto empez. Al principio nome di perfecta cuenta de lo que significaba y ahora ya tengo veintiuno y todava no me ha ocurridonada, nada absolutamente, y como propina esa vieja abuela que no se acabar de morir antes deque a nadie se le ocurra preguntarme si quiero casarme. A veces me pregunto si no estar soando,si no estar inventando tantas dificultades.

    Pero podra usted cambiar de familia, y encontrara tal vez una en la que no hubierapersonas tan viejas y que tuviera al mismo tiempo otras ventajas, ventajas relativas, quier